Los policías locales que han acudido al lugar del crimen ocurrido en enero de 2025 en la Vereda de la Basca, en Beniel, han descrito este miércoles ante la Audiencia Provincial de Murcia la brutalidad del ataque en el que ha fallecido un vecino de 63 años y han explicado que el acusado, un joven de 23 años, sufría de vez en cuando algún brote relacionado con su salud mental.
Durante la tercera sesión del juicio con jurado popular, dos de los agentes que intervinieron tras el aviso recibido en el teléfono 1-1-2 han relatado que, cuando han llegado al lugar de los hechos, la cara de la víctima se encontraba totalmente desfigurada. Por ese motivo no han podido identificarle en un primer momento, a pesar de que le conocían de antes.
La identificación del fallecido se ha realizado gracias a la documentación que llevaba en ese momento y a los datos aportados por un vecino de avanzada edad que ha presenciado la agresión. Ese testigo presencial también ha ayudado a reconstruir cómo se ha producido el ataque en la vía pública.
Reconstrucción del ataque
En su declaración, uno de los agentes ha explicado que el primer golpe pudo haberse dirigido a la parte posterior de la cabeza de la víctima. Ha basado esa apreciación en la posición en la que han quedado las gafas del fallecido, en la distancia respecto a la bicicleta en la que circulaba y en la forma en que el cuerpo ha caído sobre la acera, a unos dos o tres metros.
Según ese relato, el hombre se desplazaba en bicicleta cuando habría recibido el impacto inicial por detrás, lo que explicaría la proyección de las gafas y la posición final del cuerpo. Los agentes han destacado que la escena resultaba especialmente violenta por las lesiones visibles en el rostro.
A preguntas de la defensa sobre los antecedentes del procesado, uno de los policías ha indicado que la Policía Local de Beniel ya había intervenido antes en episodios vinculados a la salud mental del joven. Esos episodios habían derivado en ingresos y traslados sanitarios previos.
El funcionario ha manifestado que el acusado tenía de vez en cuando algún brote y ha recordado actuaciones anteriores porque iba por la calle con un cuchillo o por deambular hablando en tercera persona, como si estuviera hablando con alguien.
Luego, cuando se le pasaba el brote, era un chaval más o menos normal, que no se metía con nadie, te saludaba y era muy simpático y amable, ha señalado el agente al describir el comportamiento habitual del investigado fuera de esas crisis.
Detención sin resistencia y hallazgo del arma
Respecto al momento de la detención, realizada en el domicilio del joven, situado a escasa distancia del lugar del crimen, uno de los efectivos ha relatado que el acusado ha salido con las manos hacia adelante. En ese momento, según su testimonio, el joven ha dicho: ‘Yo sé lo que he hecho, la he liado’.
Los policías han ratificado que el acusado no ha ofrecido resistencia en ningún momento, ha asumido lo ocurrido y les ha guiado hasta unos matorrales situados junto a unos contenedores, a unos 50 metros de distancia. De allí ha extraído un palo de madera con restos de sangre, con el que presuntamente habría acabado con la vida de la víctima.
A preguntas de las acusaciones, los agentes han señalado que durante toda la intervención no han detectado en el investigado síntomas de ebriedad ni de consumo de drogas. Tampoco han apreciado manifestaciones incoherentes que pudieran indicar una desorientación en ese momento.
Según han recalcado en la sala, el acusado se ha mostrado súper tranquilo durante su custodia en dependencias policiales. Esa actitud ha llamado la atención de los funcionarios, que han destacado la serenidad del joven tras confesar lo ocurrido y colaborar en la localización del presunto arma homicida.

