El presidente de Hefame, Enrique Ayuso Hernández, ha defendido en México que el modelo español de farmacia garantiza el acceso al medicamento y la atención farmacéutica de proximidad en todo el territorio, y ha advertido de que una vez se debilita la red de boticas resulta muy difícil recuperarla.
Ayuso ha intervenido en la ponencia ‘The Cooperative Wholesaling Model’, celebrada en México durante el IFPW 2026 General Membership Meeting, organizado por la Federación Internacional de Mayoristas Farmacéuticos (IFPW). Allí ha presentado el modelo español de distribución farmacéutica como ejemplo de capilaridad y servicio público.
Según ha expuesto, el 87% de la población española dispone de una farmacia a menos de 250 metros de su domicilio. Ha subrayado que esta cercanía facilita el acceso rápido al medicamento y a la atención profesional del farmacéutico, tanto en grandes ciudades como en zonas con menos población.
El presidente de Hefame ha destacado el papel de la distribución farmacéutica de gama completa y, en particular, del modelo cooperativo. Ha recordado que cinco de las seis principales empresas de distribución farmacéutica en España son cooperativas, que concentran el 91% de la cuota de mercado del sector.
Ha explicado que el hecho de que los propios farmacéuticos sean los propietarios de estas cooperativas permite que las necesidades de las farmacias marquen la estrategia empresarial. De este modo, las decisiones se orientan a garantizar el servicio y no solo a maximizar beneficios.
Red de distribución y costes sin retorno
Ayuso ha indicado que la distribución farmacéutica mantiene una infraestructura logística extensa para asegurar el abastecimiento diario. Ha insistido en que esta red permite garantizar la disponibilidad de medicamentos y atender farmacias con volúmenes de actividad muy distintos.
También ha puntualizado que la calidad, la seguridad y la trazabilidad del medicamento requieren importantes recursos logísticos. En algunos casos, ha admitido que esos recursos no obtienen un retorno económico directo, pero resultan esenciales para mantener la seguridad del sistema.
El presidente de Hefame ha resaltado especialmente el papel de las farmacias rurales. Ha recordado que alrededor del 23,8% de las oficinas de farmacia españolas se encuentran en municipios de menos de 5.000 habitantes, donde a menudo hay menos recursos sanitarios.
Según ha expuesto, muchas de estas boticas rurales son el punto de atención sanitaria más cercano para parte de la población. Esto ocurre especialmente en localidades pequeñas y envejecidas, donde el desplazamiento a otros centros resulta más complicado.
Ayuso ha defendido que ‘mantener la red farmacéutica rural resulta fundamental para preservar la accesibilidad al medicamento en estas zonas, y para evitar que el lugar de residencia condicione las posibilidades de recibir atención farmacéutica’.
Riesgo de concentración y cierre de farmacias
En su intervención, ha advertido de que un debilitamiento del llamado modelo mediterráneo de farmacia podría provocar una concentración de oficinas en las grandes áreas de población. Esta tendencia, ha señalado, dejaría desatendidas las zonas rurales y provocaría un deterioro del servicio.
Ayuso ha alertado de que esa dinámica podría derivar en el abandono del medio rural, el empeoramiento de la atención y el cierre progresivo de farmacias. Para ilustrarlo, ha citado el caso de Francia, donde, según ha indicado, han cerrado más de 2.000 farmacias en diez años como consecuencia de cambios en el modelo.
También ha mostrado su preocupación por algunos cambios regulatorios que se han planteado en distintos países. Ha puesto como ejemplo la posibilidad de permitir que un farmacéutico participe en varias farmacias, lo que, a su juicio, puede reducir la capacidad de decisión del titular sobre la gestión de su establecimiento.
Según ha advertido, estos cambios pueden favorecer que los criterios puramente económicos se impongan sobre la prestación profesional del servicio farmacéutico. Esto pondría en riesgo la orientación sanitaria de las boticas.
El presidente de Hefame ha defendido que la farmacia debe mantener su función como establecimiento sanitario y no convertirse en un simple punto de venta. En este sentido, ha reivindicado ‘la independencia profesional del farmacéutico y una distribución capaz de llegar a todo el territorio’.
Por último, ha insistido en que las reformas del sector deben valorar no solo sus efectos económicos. Ha pedido que también se tengan en cuenta sus consecuencias sanitarias, territoriales y sociales antes de modificar un modelo que, ha recalcado, sostiene la accesibilidad al medicamento en toda la población.

