San Javier refuerza la conservación de la noria Torremínguez y el molino Maestre


El Ayuntamiento de San Javier ha completado nuevos trabajos de mantenimiento en la noria Torremínguez, en Santiago de la Ribera, y en el molino Maestre, en el casco urbano, con el objetivo de conservar estos dos elementos del patrimonio etnológico local que se exhiben en la vía pública.

El alcalde, José Miguel Luengo, y el concejal de Cultura, David Martínez, han visitado ambos enclaves para comprobar el resultado de la intervención. Los dos bienes ya habían sido restaurados por el Consistorio y se han consolidado como referentes del pasado agrícola del municipio.

La directora de la Oficina Técnica de la empresa adjudicataria de las obras, Caridad Martínez, ha detallado que la actuación ha buscado preservar la imagen exacta de la noria y del molino mediante la protección de sus materiales, especialmente la madera. Según ha señalado, se trata de evitar el deterioro que provoca la exposición continuada a la intemperie.

El proceso técnico ha comprendido una limpieza previa de las estructuras y el ajuste de piezas, como la alineación de la rueda con el eje en la noria Torremínguez, donde los trabajos ya han concluido. Además, se han aplicado tratamientos protectores específicos para soportar la intemperie.

También se ha procedido al sellado de los elementos metálicos para contener la oxidación. Estos trabajos se han realizado sin alterar la veta ni la textura original de la madera, con el fin de mantener el aspecto auténtico de estas construcciones tradicionales.

Patrimonio local al aire libre

Luengo ha enmarcado estas labores dentro de la estrategia municipal de protección del patrimonio local. Ha recordado que el Ayuntamiento restauró el molino Maestre hace ocho años y, posteriormente, la noria Torremínguez, después de que la familia propietaria cediera este último elemento al municipio.

El alcalde ha subrayado la importancia de conservar estas piezas en espacios públicos. En sus palabras, permiten acercar a la ciudadanía a la historia agrícola de la zona y a las dificultades que afrontaban los agricultores.

‘Tanto el molino como la noria son vestigios del pasado que mantenemos en espacios públicos para que las nuevas generaciones conozcan, en este caso, lo difícil que era obtener agua para los campos en tierras de secano como estas’, ha dicho Luengo.

De esta forma, San Javier refuerza la puesta en valor de su patrimonio etnológico, que se ha convertido en un recurso educativo y cultural accesible para vecinos y visitantes durante todo el año.