La cuenca del Tajo ha cerrado el año hidrológico 2025-2026 con un fuerte impacto de fenómenos meteorológicos extremos, más avisos por riesgo de inundaciones y episodios puntuales de escasez, pero con un estado global sin sequía prolongada, según el balance realizado por la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT).
La CHT, organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha explicado que el año hidrológico, comprendido entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de septiembre de 2026, ha estado marcado por borrascas consecutivas y temperaturas muy elevadas en verano.
Más agua embalsada tras las borrascas
Las borrascas encadenadas de enero y febrero han incrementado el volumen de agua embalsada en la cuenca del 62% al 83%, hasta alcanzar 9.178,59 hm3. Esta cifra se ha quedado muy próxima al máximo histórico del 86% registrado el año anterior.
En la fecha del balance, el volumen total de agua embalsada se sitúa en torno al 54%, con 5.989,06 hm3. Este descenso refleja el efecto de las altas temperaturas y de las demandas de agua durante la época estival.
La CHT ha destacado la gestión de la laminación de los embalses durante las avenidas. El comité permanente de desembalse ha coordinado las maniobras para reducir de forma notable los caudales de salida respecto a los caudales de entrada. Según el organismo, esta actuación ha evitado daños significativos a personas y bienes en los tramos más expuestos de la cuenca.
El Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) del Tajo ha emitido más de 2.000 avisos hidrológicos en tiempo real. Estos avisos han ayudado a las comunidades autónomas a activar y gestionar sus Planes Especiales de Protección Civil frente al riesgo de inundaciones.
Las importantes precipitaciones en la cabecera del Tajo han permitido, por segundo año consecutivo desde 1997, la apertura del trasvase Entrepeñas-Buendía en lámina libre. El caudal se ha iniciado con unos 12 m3/s y ha alcanzado puntualmente hasta 40 m3/s.
Precipitaciones concentradas y por debajo del año anterior
Desde el inicio del año hidrológico, la lluvia acumulada en la cuenca del Tajo ha alcanzado 593,5 litros por metro cuadrado. Este valor coincide con el percentil 67 de la serie histórica 1980-2026, lo que implica que solo en el 33% de los años hidrológicos se ha superado esta cantidad.
En el conjunto de la cuenca, el volumen total de precipitación se ha situado en 33.103,6 hm3. Esta cifra resulta inferior a los 36.200,4 hm3 registrados en el año hidrológico anterior, lo que refleja un ligero retroceso global de las aportaciones por lluvia.
Las precipitaciones no se han repartido de forma uniforme a lo largo del año. Se han concentrado sobre todo en noviembre, febrero y marzo, con un mes de febrero especialmente húmedo. En ese mes se han alcanzado 136,3 litros por metro cuadrado, un valor excepcionalmente alto en la serie reciente.
En cuanto a la nieve, las precipitaciones más significativas han tenido lugar en febrero. En algunos momentos se ha estimado un volumen de agua en forma de nieve de 75 hm3. Esta cantidad ha duplicado el máximo de la media histórica de los últimos diez años y ha superado en 15 hm3 el máximo registrado en el año hidrológico anterior.
Sin embargo, este incremento no ha tenido continuidad. La rápida subida de las temperaturas ha favorecido un deshielo acelerado y una pérdida generalizada del volumen acumulado. En marzo se ha producido un nuevo episodio de nieve, pero de menor magnitud.
Indicadores de escasez y sequía
La CHT ha detallado también la evolución de los indicadores de escasez y sequía. El indicador de escasez sirve para identificar de forma objetiva situaciones puntuales en las que resulta difícil atender las demandas de agua en cada unidad territorial de la cuenca.
En el conjunto de la cuenca del Tajo, el estado global ha sido de normalidad durante todo el año hidrológico 2025-2026. No obstante, las altas temperaturas y el incremento de las demandas de agua en verano han provocado la activación de estados de prealerta por escasez en algunos abastecimientos concretos.
En el caso del abastecimiento de Cáceres, la prealerta por escasez se ha activado desde el mes de julio. Además, desde septiembre se han registrado situaciones de prealerta en los abastecimientos del Sorbe, Béjar y Santa Lucía.
El indicador de sequía, por su parte, se utiliza para detectar situaciones persistentes e intensas de disminución de las precipitaciones. Estas situaciones tienen reflejo directo en las aportaciones hídricas en régimen natural y pueden causar deterioros temporales en el estado de las masas de agua, además de reducciones importantes de los caudales de los ríos.
En este caso, el estado global de la cuenca ha sido de ausencia prolongada de sequía. Sin embargo, la CHT ha señalado algunas excepciones relevantes. En el sistema Bajo Tajo se ha activado en septiembre el estado de sequía prolongada por las escasas precipitaciones registradas. Posteriormente, se han declarado situaciones similares en los sistemas Tiétar, Tajo Izquierda y Henares.
Según la confederación, las lluvias registradas en las últimas semanas, unidas a las previsiones meteorológicas, favorecerán la recuperación del estado de normalidad. La CHT ha indicado que esta mejora se espera tanto en las unidades territoriales con problemas de escasez como en las afectadas por sequía prolongada.
La nota de balance también ha analizado la reserva de nieve. El valor máximo de reserva puntual registrado durante el año hidrológico 2025-2026 ha superado el máximo medio de los valores medidos en los últimos 21 años. Sin embargo, el valor acumulado anual de esta reserva ha sido inferior al de la media histórica, debido sobre todo a la rapidez del deshielo y a la irregularidad de los episodios de nieve.
En conjunto, la CHT ha insistido en que el año hidrológico 2025-2026 en la cuenca del Tajo ha mostrado de nuevo el efecto del cambio climático. Lo ha hecho a través de lluvias muy concentradas, episodios intensos de nieve, mayor presión de la demanda en verano y la necesidad de una gestión constante para minimizar tanto el riesgo de inundaciones como los problemas de escasez.

