Un total de 4.827 alumnos con dislexia han estado escolarizados este curso en centros educativos de la Región. De ellos, 1.550 cursan Educación Primaria y 3.277 estudian Educación Secundaria Obligatoria, lo que refleja el peso creciente de este trastorno del aprendizaje en las aulas.
Según ha explicado el consejero de Educación y Formación Profesional, Víctor Marín, con motivo del Día Internacional de la Dislexia, este alumnado representa el 62 por ciento de los estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo por trastorno del aprendizaje en Primaria y Secundaria. La mayoría presenta dificultades en lectura, escritura o cálculo, que requieren una respuesta adaptada.
La Consejería ha detallado que bajo el término dislexia se agrupan trastornos del aprendizaje relacionados con la lectura. También se incluyen la disgrafía o disortografía, vinculadas a la expresión escrita, y la discalculia, que afecta al aprendizaje de las matemáticas. Estas dificultades no guardan relación con la capacidad intelectual del alumno, pero sí condicionan su progreso escolar si no se detectan y atienden de forma adecuada.
Detección precoz y planes personalizados
Educación ha destacado que ha impulsado distintas actuaciones para mejorar la atención de los alumnos con dislexia y otras dificultades específicas de aprendizaje de la lectura. Estas medidas se basan en tres ejes: prevención, detección temprana e intervención educativa ajustada a las necesidades de cada estudiante.
Los centros educativos, en coordinación con los servicios de orientación, aplican protocolos para identificar de forma temprana posibles señales de alerta. Esta observación se intensifica especialmente en el segundo ciclo de Educación Infantil y en los primeros cursos de Primaria, cuando se inicia el proceso formal de alfabetización y se hacen visibles las primeras dificultades.
Cuando se detectan indicios de dislexia u otras dificultades, los equipos de orientación valoran la situación y proponen medidas educativas concretas. Entre ellas se incluyen apoyos específicos en el aula, adaptaciones metodológicas, ajustes en la evaluación y, en los casos necesarios, intervención individualizada fuera del grupo ordinario.
Un equipo específico de dificultades de aprendizaje y TDAH
El equipo de orientación educativa y psicopedagógica específico de dificultades específicas del aprendizaje y TDAH asesora a los centros en todo este proceso. Este equipo orienta en el diseño de tareas de lectura y escritura adecuadas, en la identificación de indicadores de alerta y en la adopción de medidas educativas ajustadas a cada caso.
Además, este servicio especializado guía a los docentes en la adaptación de los instrumentos y procedimientos de evaluación. El objetivo es que el alumnado con dislexia pueda demostrar lo que sabe sin que sus dificultades en lectura o escritura oculten sus aprendizajes reales.
Para los alumnos con mayores dificultades se elaboran planes de actuación personalizados. Estos documentos fijan objetivos concretos, describen las medidas de apoyo y recogen el seguimiento de los progresos del estudiante, lo que permite ajustar la intervención a lo largo del curso.
Entre los programas específicos destaca Panda, que establece rutinas diarias de lectura y escritura en el aula. Este programa se aplica sobre todo en el primer ciclo de Primaria, una etapa clave para consolidar la alfabetización, y ofrece apoyo específico al alumnado en riesgo de presentar dificultades de aprendizaje.
Apoyo individualizado y recursos para el profesorado
La Consejería ha subrayado que se ofrece una intervención individualizada al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Esta atención la realizan especialistas en Pedagogía Terapéutica y en Audición y Lenguaje, que trabajan tanto dentro del aula ordinaria como en espacios específicos, según las necesidades de cada caso.
Junto al trabajo directo con el alumnado, Educación ha desarrollado materiales para facilitar la labor docente. Entre ellos figuran la guía ‘Guía para el éxito escolar del alumnado con dislexia’ y la ‘Guía de enseñanza del inglés para alumnos con dislexia y otras dificultades’, que recogen orientaciones prácticas para adaptar la enseñanza.
La Consejería también mantiene una colaboración con la Universidad Internacional de Valencia (VIU). Esta alianza busca reforzar la formación de los profesionales, difundir buenas prácticas e incorporar el conocimiento especializado a la respuesta educativa en los centros.
Según Educación, esta combinación de detección temprana, apoyos personalizados, recursos específicos y formación docente ha permitido avanzar en la atención a los 4.827 alumnos con dislexia escolarizados en Primaria y Secundaria en la Región.

