Las lluvias de febrero triplican el agua embalsada en la cuenca del Segura en un año

Los embalses de la cuenca del Segura han cerrado el año hidrológico 2025-2026 con 567,119 hectómetros cúbicos almacenados a 29 de septiembre, el 50% de su capacidad total, frente a los 188,576 hectómetros cúbicos y el 17% registrados un año antes, lo que supone que el agua embalsada prácticamente se ha triplicado en solo doce meses.

Según la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), la aportación interanual de los últimos 365 días ha alcanzado los 636,882 hectómetros cúbicos. El organismo de cuenca ha destacado que el año ha estado marcado por un fuerte contraste. Primero se han sufrido meses de escasez, y después se ha producido una recuperación muy intensa a partir de febrero.

Febrero de 2026, mes clave

El punto de inflexión se ha producido en febrero de 2026, cuando se han registrado 256,73 hectómetros cúbicos de aportaciones. Se trata del mayor volumen mensual desde 1980 y del tercero de toda la serie histórica. Esa situación ha cambiado por completo el panorama en los embalses.

Dentro de ese mismo mes, el 5 de febrero ha destacado como jornada récord. Ese día han entrado 34,33 hectómetros cúbicos en una sola jornada. Es el máximo diario desde que existen registros, iniciados en octubre de 1982, según ha señalado la CHS.

El año hidrológico 2025-2026 había comenzado con restricciones al regadío. La Comisión de Desembalse de septiembre de 2025 mantuvo entonces una limitación conjunta del 27% para los regantes, que en diciembre se elevó al 40% ante la evolución desfavorable de las aportaciones. En ese momento, la cuenca apenas disponía de 52 hectómetros cúbicos de recursos propios.

Las lluvias y aportaciones de febrero han modificado este escenario. Las existencias han pasado de 127,45 hectómetros cúbicos a comienzos de mes a 323,23 hectómetros cúbicos el 27 de febrero. Ese día, la Comisión de Desembalse acordó eliminar las restricciones al regadío y elevar el objetivo de desembalse hasta los 403,135 hectómetros cúbicos.

Reparto de recursos y efecto del verano

A finales de septiembre, los principales embalses del sistema almacenaban 527,294 hectómetros cúbicos. De ese volumen, 248,898 hectómetros cúbicos correspondían a recursos propios de la cuenca. Los 278,396 hectómetros cúbicos restantes procedían del trasvase, que ha seguido siendo una pieza clave para garantizar las demandas.

El último tramo del año hidrológico ha estado condicionado por las elevadas temperaturas estivales y por el aumento de las demandas de riego. Esta combinación ha obligado a intensificar los desembalses para atender las necesidades del regadío.

La CHS ha indicado que el desembalse acumulado se ha situado en torno a los hectómetros cúbicos, unos 50 hectómetros cúbicos por encima del objetivo marcado en febrero. El organismo ha precisado, no obstante, que este incremento no ha supuesto incumplimientos concesionales.

Según la Confederación, durante febrero y marzo las lluvias han reducido las necesidades de utilización de los derechos de agua. Esto ha permitido reservar parte de esos volúmenes y destinarlos después a cubrir las mayores demandas registradas durante el verano, sin superar los límites de las concesiones vigentes.