AEMET anticipa un otoño más cálido y con más lluvias tras el verano más caluroso en 157 años

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha avanzado que el próximo otoño va a ser más cálido de lo normal en España y, en gran parte de la Península Ibérica, también más lluvioso. La previsión llega después de un verano de 2026 que la propia agencia ha descrito como el más caluroso en siglo y medio y muy seco en cuanto a precipitaciones.

Según ha explicado el portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, hay un 70 % de probabilidad de que el otoño astronómico, que abarca octubre, noviembre y diciembre, sea más cálido de lo habitual en el conjunto del país. En el suroeste peninsular esa probabilidad se sitúa en el 60 %, frente a solo un 10 % de posibilidades de que el trimestre resulte más frío.

En relación con las lluvias, la agencia ha señalado que en el norte, centro y oeste de la Península existe un 50 % de probabilidad de que el otoño astronómico sea más lluvioso de lo normal, frente a un 20 % de que sea más seco. En el noroeste peninsular el escenario es aún más claro: la probabilidad de un trimestre más lluvioso alcanza el 70 %, mientras que la de un periodo más seco baja al 10 %. En el resto de España, incluida buena parte del Mediterráneo, la AEMET no aprecia una tendencia definida.

Del Campo ha ofrecido estos datos en una rueda de prensa en la delegación de la Comunidad Valenciana, donde ha presentado el balance climático del verano y la predicción estacional para el otoño.

Diferencias entre otoño astronómico y climatológico

El portavoz ha distinguido entre el otoño astronómico y el otoño climatológico, que comprende los meses de septiembre, octubre y noviembre. Para este último, la AEMET maneja un 60-70 % de probabilidad de que las temperaturas sean más altas de lo normal en todo el país, frente a un 10 % de opciones de que sean más bajas.

En cuanto a las precipitaciones del otoño climatológico, la agencia ve un 40 % de probabilidad de lluvias superiores a las habituales en el norte y este peninsular y en Baleares. La probabilidad de que sean inferiores se queda en el 25 %. En Canarias la situación es la contraria: hay un 25 % de probabilidad de un otoño más lluvioso de lo normal, frente a un 40 % de que resulte más seco.

Un verano extendido a cuatro meses

La AEMET ha presentado también el balance del verano de 2026, que se ha caracterizado por la persistencia e intensidad del calor y por la escasez de precipitaciones. Del Campo ha subrayado que ‘es el verano más cálido en siglo y medio, con 61 días de ola de calor. Se nos ha extendido el verano a cuatro meses‘.

El periodo comprendido entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2026 ha tenido un carácter extremadamente cálido. La temperatura media en la España peninsular ha sido de 24,5 ºC, es decir, 2,4 ºC por encima del promedio del periodo de referencia 1991-2020.

El verano de 2026 ha sido el más cálido desde el inicio de la serie oficial en 1961, y ha superado en 0,3 ºC al ya muy cálido verano de 2025. Un equipo de climatólogos ha reconstruido además una serie climática para España que se remonta hasta 1869. Sobre esa base, concluyen que el verano de 2026 ‘ha sido el más cálido desde, al menos, 1869’ y destacan que ‘no hay precedentes, por lo tanto, de un verano con temperaturas tan altas como el de 2026 en los últimos 157 años’.

Las temperaturas medias del verano se han situado por encima de los valores normales en todo el territorio. En gran parte de la Península las anomalías han estado entre 1,5 y 3,5 grados, mientras que en el nordeste peninsular han llegado a ser de entre 3,5 y 4,5 grados sobre el promedio. En Baleares el verano también ha sido extremadamente cálido y en Canarias muy cálido.

Por meses, junio ha resultado extremadamente cálido y ha sido el segundo con mayor temperatura media de la serie, solo superado por junio de 2025. Julio también ha tenido un carácter extremadamente cálido y se ha convertido en el más cálido de la serie histórica. Agosto, en cambio, ha ocupado el sexto lugar con mayor temperatura media, tanto de toda la serie como del siglo XXI.

Cinco olas de calor y récords en Murcia y Valencia

Durante el verano se han registrado cuatro olas de calor oficiales, a las que se ha sumado un quinto episodio entre el 2 y el 7 de septiembre. Además, se han producido otros periodos de temperaturas muy altas que no han llegado a cumplir los criterios técnicos para ser considerados olas de calor.

Las temperaturas máximas del trimestre en estaciones principales han tenido como protagonista al sureste. Murcia ha alcanzado 44,2 ºC el 23 de julio, el valor más alto registrado. Le han seguido Granada/Aeropuerto y Alcantarilla/Base aérea, con 43,9 ºC los días 22 y 15 de agosto, respectivamente. En la Comunitat Valenciana, la estación de Valencia/Aeropuerto ha llegado a 43,7 ºC el 19 de agosto.

En el extremo opuesto, las temperaturas mínimas más destacadas en estaciones principales han sido los 3,2 ºC registrados en Lugo/Aeropuerto el 5 de junio y los 3,3 ºC del Puerto de Navacerrada el 28 de agosto. También han resaltado los 3,5 ºC de León/Virgen del Camino el 5 de junio y los 4 ºC de Foronda-Txokiza el 11 de junio.

La AEMET ha señalado que, además del calor del trimestre de verano, en 2026 se han registrado temperaturas muy altas ya desde la segunda quincena de mayo y se han prolongado hasta la primera quincena de septiembre. Por ello, las condiciones plenamente veraniegas se han extendido durante unos cuatro meses, aproximadamente un mes más que la duración astronómica de la estación.

Un verano muy seco en lluvias

En cuanto a las precipitaciones, el verano de 2026 ha sido muy seco en el conjunto de España. La precipitación media sobre la España peninsular ha quedado en 39,6 l/m2, lo que supone solo un 56 % del valor normal del periodo 1991-2020.

Con estos datos, el verano de 2026 ha sido el tercero más seco desde el inicio de la serie en 1961. Solo los veranos de 1994 y 2016 han registrado menos lluvias. El carácter del verano ha sido predominantemente seco o muy seco en la mayor parte de la Península.

En algunas zonas de Andalucía, en cambio, el verano ha resultado húmedo o muy húmedo debido a episodios tormentosos intensos y puntuales. En Baleares ha predominado el carácter muy seco. En Canarias el comportamiento ha sido más variable, con categorías normal y seca en general, pero con un verano extremadamente húmedo en La Gomera y en otros sectores occidentales, que han condicionado el balance del archipiélago.

La AEMET ha detallado que junio ha sido el tercer mes de junio más seco de la serie histórica, mientras que julio ha sido el mes de julio más seco desde que hay registros. Agosto, por el contrario, ha tenido un carácter húmedo por la repetición de tormentas, más frecuentes en la segunda quincena.

Entre las precipitaciones diarias más intensas en estaciones principales, en junio ha destacado Donostia / San Sebastián, Igeldo, con 40,6 l/m2 el día 28. En julio, Santiago de Compostela/Aeropuerto ha alcanzado 51,8 l/m2 el día 11. En agosto se han registrado 54,8 l/m2 en Hondarribia-Malkarroa el día 9.

Un año hidrológico ligeramente húmedo y muy irregular

El año hidrológico actual comenzó el 1 de octubre de 2025 y terminará el próximo 30 de septiembre. Hasta el 15 de septiembre se habían acumulado en la España peninsular 643 l/m2, un 6 % por encima del valor normal.

A falta de las lluvias de la segunda quincena de septiembre, la AEMET espera que el carácter del año hidrológico sea ‘normal o ligeramente húmedo’, según ha indicado Del Campo. No obstante, las precipitaciones han sido muy irregulares en el tiempo.

La mitad de toda la lluvia del año hidrológico se ha concentrado en el trimestre comprendido entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo, es decir, en solo una cuarta parte del periodo. En cambio, en los seis meses siguientes, que representan la mitad del año hidrológico, solo se ha recogido una quinta parte del total de agua.

Así, aunque el volumen medio acumulado se acerque a la normalidad, la distribución temporal muestra que la mayor parte de las lluvias se ha concentrado en un periodo relativamente corto. Los periodos secos se han prolongado mucho más de lo habitual.

Del Campo ha matizado que ‘no quiere decir que eso sea atribuible al cambio climático, aunque las proyecciones de cambio climático hablan de una concentración de las lluvias en períodos más cortos’. Con esta advertencia ha querido subrayar que, aunque el reparto de las precipitaciones coincide con lo que pronostican los modelos de cambio climático, no se puede atribuir un único año concreto directamente a ese fenómeno.