Récord de tortugas bobas rehabilitadas y devueltas al mar en la Región de Murcia

La Región de Murcia ha alcanzado este año su récord histórico de tortugas bobas rehabilitadas y devueltas al mar, con 11 ejemplares liberados en 2026 tras su recuperación en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de El Valle.

Con la suelta este lunes de tres tortugas jóvenes en la ensenada de la Torre de Cope, en Águilas, la cifra anual ha superado los máximos previos de seis ejemplares registrados en 2023 y 2025. Se trata del mayor número desde que comenzaron los registros en 2010.

En el acto de liberación ha participado la directora general de Patrimonio Natural y Acción Climática, Inmaculada Torres, junto a personal técnico y colaboradores. Las tres tortugas habían sido rescatadas entre agosto y septiembre tras sufrir enmallamientos que les provocaron lesiones de distinta gravedad en las aletas delanteras.

Torres ha subrayado el papel de la ciudadanía y de los profesionales del mar en estos rescates. ‘Cada tortuga que vuelve al mar es el resultado de una cadena de colaboración que empieza en la persona que da la voz de alarma y continúa con agentes medioambientales, policías locales, pescadores, técnicos y veterinarios. Esa respuesta rápida es fundamental para que historias como estas terminen con los animales regresando a su hábitat’, ha señalado.

Tres rescates frente a Calabardina y Pulpí

La primera tortuga fue localizada el pasado 13 de agosto frente a la costa de la pedanía aguileña de Calabardina por una embarcación pesquera. Ingresó en el centro de El Valle con un severo estrangulamiento en la aleta delantera derecha y un peso de 3,410 kilos. Tras varias semanas de cuidados, ha abandonado las instalaciones con un peso aproximado de 3,660 kilos.

El segundo ejemplar ingresó seis días después. Fue rescatado junto a una instalación de piscicultura situada frente a la costa de Pulpí (Almería) y trasladado al puerto de Águilas. Presentaba un fuerte estrangulamiento y necrosis en la aleta delantera izquierda. Su peso ha pasado de los 2,180 kilos iniciales a unos 2,450 kilos en el momento de la liberación.

La tercera tortuga fue recogida también en Calabardina el 16 de septiembre por un particular, que la entregó a un agente medioambiental. Sufría igualmente un estrangulamiento severo en una de sus aletas delanteras y ha alcanzado en el momento de su regreso al mar un peso aproximado de 2 kilos.

Las tres tortugas han recibido limpieza y desinfección de las heridas, además de tratamiento antiinflamatorio, antibiótico y fluidoterapia para estabilizar su estado. En los dos primeros casos, el personal veterinario ha tenido que recurrir inicialmente a la alimentación asistida hasta que los animales han recuperado fuerzas.

Antes de autorizar su regreso al mar, los técnicos han evaluado la condición corporal de los ejemplares y su capacidad natatoria. Solo tras comprobar que nadaban con normalidad y mostraban un comportamiento adecuado se ha dado luz verde a la liberación.

Torres ha recalcado el esfuerzo que hay detrás de cada suelta. ‘Detrás de una liberación hay muchas horas de trabajo, cuidados y seguimiento’, ha destacado. También ha agradecido ‘la colaboración de quienes localizaron los ejemplares y alertaron a los servicios de emergencia’.

Más de una década de trabajo con la tortuga boba

Con las tres tortugas liberadas este lunes, ascienden a 11 los ejemplares de tortuga boba recuperados y devueltos al medio natural durante 2026. Esta cifra supera claramente los seis liberados en 2025 y los seis registrados en 2023, que hasta ahora eran los máximos anuales.

Desde 2010, la Comunidad ha conseguido devolver al mar 65 tortugas bobas tras su paso por el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de El Valle. Este balance refleja, según la administración regional, la consolidación de los protocolos de aviso, rescate y atención veterinaria de fauna marina herida.

Torres ha recordado que esta labor de recuperación se complementa con la campaña ‘Territorio Tortuga’. En esta iniciativa participan 16 asociaciones y colectivos, además de ayuntamientos costeros, profesionales vinculados al mar y voluntariado.

El objetivo de esta campaña es reforzar la vigilancia del litoral y sensibilizar sobre la presencia de tortugas marinas, especialmente en época de cría y nidificación. También impulsa la formación de personas que trabajan en el mar para que sepan cómo actuar ante un posible avistamiento o un ejemplar herido.

‘Queremos que nuestro litoral siga siendo un lugar cada vez más seguro para la tortuga boba. La mejor noticia es verla regresar al mar después de haber recibido una segunda oportunidad’, ha concluido la directora general, que ha insistido en que ‘la protección de nuestra biodiversidad es mucho más eficaz cuando contamos con una sociedad atenta e implicada’.