Terra Natura Murcia ha incorporado a su colección zoológica a dos leopardas de Sri Lanka, Naya y Akira, dos hembras hermanas de un año y diez meses que han llegado al parque dentro de un programa europeo de conservación. Los animales han sido trasladados desde Ostrava Zoological Garden and Botanical Park, en la República Checa, para reforzar el trabajo coordinado entre centros que participan en la cría y manejo de especies amenazadas.
El complejo murciano forma parte del EAZA Ex situ Programme (EEP), un proyecto de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios que coordina la conservación de especies en riesgo presentes en zoológicos y acuarios. A través de este programa se han definido los traslados, los grupos reproductores y el seguimiento genético de los ejemplares, con el fin de mantener poblaciones sanas bajo manejo humano.
Además de integrarse en el EEP del leopardo de Sri Lanka, Terra Natura Murcia participa en programas semejantes dedicados a otras especies del parque. Estos proyectos europeos buscan favorecer la colaboración entre instituciones, evitar el aislamiento de los animales y garantizar que cada ejemplar se aloja en el centro más adecuado según sus necesidades y la planificación de la especie.
El leopardo de Sri Lanka es una subespecie que en estado salvaje solo vive en esta isla asiática. Allí ocupa la parte alta de la cadena trófica y actúa como gran depredador, lo que ayuda a controlar las poblaciones de sus presas y mantener el equilibrio de los ecosistemas donde vive.
Entre las amenazas que ha sufrido este felino destacan la caza ilegal, la pérdida y fragmentación de su hábitat y los conflictos con las comunidades humanas. Debido a esta presión continuada, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ha clasificado como especie ‘en peligro’. Esta categoría refleja que su supervivencia en la naturaleza afronta riesgos elevados si no se toman medidas efectivas.
Con la llegada de Naya y Akira, Terra Natura Murcia ha reforzado su aportación a la conservación de esta subespecie mediante la colaboración con otros parques europeos. La presencia de estas leopardas permite mantener una reserva genética en cautividad que actúa como apoyo a las poblaciones silvestres y asegura un seguimiento científico más preciso.
Educación y sensibilización
Además de su papel dentro del programa de cría, Naya y Akira se convierten en una herramienta educativa para el público que visita el parque. Su exhibición controlada facilita que los visitantes conozcan de cerca las características de este felino, su comportamiento y las amenazas que afronta en la naturaleza.
El equipo del complejo prevé utilizar a estas leopardas en actividades de divulgación y charlas sobre conservación de fauna. A través de estas acciones se explicará por qué resulta clave proteger tanto a las especies amenazadas como los hábitats de los que dependen. De este modo, el parque busca que la experiencia de ocio tenga también un impacto en la conciencia ambiental de los visitantes, especialmente entre los más jóvenes.

