Los empresarios murcianos piden mantener las ayudas ante la subida del IPC

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La patronal CROEM vincula el repunte del IPC al encarecimiento de los combustibles y reclama mantener las ayudas y revisar la fiscalidad.

La Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (CROEM) ha vinculado el aumento reciente del Índice de Precios de Consumo (IPC) al encarecimiento de los combustibles y de los productos energéticos, que ha presionado al alza los precios del transporte y de los gastos asociados a la vivienda.

Según la patronal murciana, estos mayores costes se han trasladado de forma progresiva al conjunto de bienes y servicios del mercado. Este efecto encarece la factura final para familias y empresas y reduce su capacidad de gasto e inversión.

Petición de mantener y ampliar las ayudas

Para contener este impacto, CROEM ha defendido que resulta clave sostener el actual paquete de apoyo público. La organización ha señalado que, para limitar la traslación de costes a los precios finales,

‘Resultaría conveniente mantener vigentes las medidas de apoyo dirigidas a amortiguar el impacto sobre los hogares y las empresas, así como adoptar medidas complementarias de carácter sectorial allí donde puedan resultar más eficaces’, han indicado desde la patronal.

A juicio de la confederación empresarial, estas ayudas han permitido suavizar la subida de los gastos básicos. Entre ellos, destacan los relativos al transporte y a la energía necesaria para el uso cotidiano de la vivienda y para la actividad productiva.

Revisión fiscal de los combustibles a medio plazo

Además de reclamar la continuidad de las medidas de apoyo, CROEM ha planteado cambios en la fiscalidad ligada a la energía. La organización ha defendido que, a medio plazo,

‘ se revise la carga impositiva de los combustibles y carburantes, que supone una parte importante de sus precios de mercado’.

Con esta propuesta, la patronal murciana busca aliviar el coste directo del repostaje y del consumo energético. Considera que una menor presión fiscal sobre estos productos podría reducir el impacto de nuevas tensiones de precios en el IPC. También podría mejorar la competitividad de las empresas más dependientes del transporte y de la energía en su estructura de costes.