La Guardia Civil ha detenido a cuatro personas tras frustrar un intento de introducir 100 gramos de hachís y dos teléfonos móviles en el Centro Penitenciario Murcia I, en la pedanía murciana de Sangonera la Verde, mediante lanzamientos por encima del muro perimetral.
La actuación se ha iniciado la semana pasada, cuando un vigilante de seguridad ha detectado a través del sistema de videovigilancia un turismo parado junto al perímetro de la prisión. El vehículo se encontraba en una zona próxima al muro exterior del establecimiento penitenciario.
Según ha informado el instituto armado, las cámaras han permitido observar cómo los ocupantes descendían del coche, se acercaban al muro y arrojaban varios bultos al interior del recinto carcelario. Estos movimientos han activado de inmediato el protocolo de seguridad interno.
Efectivos del Servicio de Protección y Seguridad de la Guardia Civil adscritos a la prisión han acudido a la zona interior donde habían caído los paquetes. Los agentes han localizado rápidamente los bultos interceptados dentro del recinto y los han asegurado para su inspección.
En el registro de los paquetes, los guardias civiles han hallado en su interior la sustancia estupefaciente, concretamente hachís, con un peso aproximado de 100 gramos. Junto a la droga, también han encontrado dos terminales de telefonía móvil preparados para su posible uso en el interior de la cárcel.
Persecución del vehículo en la RM-611
Tras recuperar la droga y los teléfonos, agentes del Núcleo de Servicios de Murcia han puesto en marcha un dispositivo de seguimiento sobre el turismo implicado. Los ocupantes habían abandonado la zona de la prisión tras lanzar los bultos al interior del centro penitenciario.
El operativo se ha saldado con la interceptación del vehículo poco después en la carretera RM-611, a la altura de la pedanía murciana de El Palmar. En el interior del coche viajaban cuatro personas, que han sido detenidas como presuntas autoras de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas.
Especialistas en Policía Judicial de la Guardia Civil mantienen abierta ahora una investigación para instruir las correspondientes diligencias. El objetivo es esclarecer por completo los hechos e identificar, en su caso, posibles implicados adicionales o vínculos con redes de tráfico de drogas dirigidas al ámbito penitenciario.
La colaboración entre el personal de seguridad del centro penitenciario y los agentes de la Guardia Civil ha resultado clave para frustrar la entrada de la droga y los móviles. Esta coordinación ha permitido actuar con rapidez, asegurar los paquetes lanzados al interior del recinto y detener a los ocupantes del vehículo en un corto espacio de tiempo.

