Cartagena pondrá en marcha el Centro de Cualificación para las Nuevas Industrias de Cartagena (NIQ), un programa de formación avanzada que busca responder a la falta de profesionales especializados en oficios industriales clave para los sectores naval, energético, offshore e industria de defensa.
El Ayuntamiento de Cartagena y Navantia han firmado un convenio que permite desarrollar este centro formativo en las instalaciones del antiguo taller de la Escuela de Aprendices de Navantia. La empresa ha adaptado este espacio para convertirlo en un entorno moderno de aprendizaje con enfoque práctico.
El acuerdo lo han rubricado la alcaldesa, Noelia Arroyo, y la directora de Recursos Humanos de Navantia, Patricia de Paredes Alonso. El Consistorio ha destacado que el NIQ está destinado a la cualificación y formación avanzada de profesionales vinculados a las nuevas industrias que operan en la ciudad y su entorno.
Formación adaptada a las necesidades de la industria
El convenio establece que en estas instalaciones se ofrecerá formación especializada en materias muy demandadas por el sector industrial. Entre ellas se incluyen soldadura, tubería, calderería y tecnologías aplicadas a la defensa y a la transición energética.
La programación del NIQ se articulará mediante itinerarios formativos adaptados a las necesidades que planteen las empresas. El objetivo es que la formación profesional se ajuste a las tecnologías y perfiles que actualmente requiere la industria naval, de defensa e industrial vinculada a la energía.
Desde Navantia han subrayado el valor estratégico de estas instalaciones. Patricia de Paredes Alonso ha recordado su papel como espacio formativo ‘cuyo finalidad es fomentar competencias que son fundamentales para este CEFESOL’. Además, ha explicado que el ‘objetivo es dar a nuestra población, a nuestros jóvenes e incluso a nuestros empleados estas competencias que para nosotros son clave en la actualidad y para el futuro’.
Respuesta a la demanda empresarial
El NIQ se ha concebido expresamente para ajustar la formación a las necesidades reales del tejido empresarial y atender la demanda de profesionales especializados. Las actividades tendrán un carácter principalmente práctico y se dirigirán tanto a trabajadores en activo como a personas desempleadas.
La programación incluirá formación técnica y tecnológica, así como microformaciones, enseñanza de idiomas y otras competencias profesionales transversales. El objetivo es que el alumnado pueda incorporarse o reciclarse en los sectores con mayor actividad industrial.
El Ayuntamiento, a través de la Agencia de Desarrollo Local y Empleo (ADLE), se encargará junto a Navantia de diseñar la programación del NIQ. También seleccionará al profesorado y al alumnado, organizará la docencia, gestionará prácticas formativas no laborales en empresas y expedirá las certificaciones correspondientes.
El Consistorio contempla además ayudas de desplazamiento para alumnos desempleados que participen en las acciones formativas. Así se busca facilitar el acceso a la formación a personas que se encuentran en búsqueda de empleo.
Por su parte, Navantia pone a disposición del programa un edificio de 960 metros cuadrados. El inmueble cuenta con aulas, salas de reuniones y zonas de taller para actividades de soldadura y robótica, lo que permitirá desarrollar formación muy ligada a los procesos productivos reales.
La compañía asumirá los costes de uso, mantenimiento y reposición de maquinaria y equipos. Además, podrá aportar su conocimiento técnico y su experiencia industrial a las acciones formativas, reforzando el vínculo entre el aula y la planta productiva.
El proyecto tiene su origen en los trabajos de la Mesa de Formación de las Nuevas Industrias. En este foro participan más de 70 empresas, entidades formativas y agentes relacionados con el empleo.
En estas reuniones se ha detectado como una de las principales carencias la falta de profesionales de oficios industriales. La escasez es especialmente acusada en distintas especialidades de soldadura, un perfil crítico para la actividad de los astilleros y de buena parte del tejido industrial de Cartagena.

