El Ayuntamiento de Murcia ha intensificado este verano el mantenimiento de las dos balsas de fauna del Parque Forestal Municipal El Majal Blanco, donde ha garantizado el suministro de más de 7.000 litros de agua entre junio y finales de septiembre para proteger la biodiversidad frente a las altas temperaturas.
La Concejalía de Medio Ambiente, dirigida por Antonio Navarro, ha programado revisiones quincenales durante los meses de verano. Estas actuaciones se han enmarcado en el plan municipal para proteger la fauna silvestre y reforzar la resiliencia de los ecosistemas forestales ante episodios climáticos extremos, cada vez más frecuentes y prolongados.
Los trabajos han incluido la revisión, limpieza y acondicionamiento de las dos balsas de fauna situadas en El Majal Blanco. Tras estas labores se ha procedido a su llenado, con unos 3.600 litros de agua en cada infraestructura, hasta superar los 7.000 litros en total disponibles para la fauna local.
Un refugio clave frente a la falta de agua
El Majal Blanco es el mayor espacio forestal del municipio de Murcia, con una superficie de 875 hectáreas. Se ubica en la Sierra de Carrascoy y forma parte del Parque Regional El Valle y Carrascoy, además del Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) del mismo ámbito.
Este espacio cuenta desde 1988 con la figura de protección de Refugio de Fauna. Esta catalogación ha consolidado a El Majal Blanco como una de las áreas naturales más valiosas del municipio por su riqueza ecológica y su elevada biodiversidad.
Las balsas de fauna se han convertido en un recurso esencial para muchas especies, sobre todo en verano. Durante los meses más calurosos, la combinación de altas temperaturas y escasez de precipitaciones reduce de forma notable los puntos naturales de agua, por lo que estas infraestructuras aportan un soporte crítico para la supervivencia de la fauna.
Anfibios, reptiles, aves y mamíferos, principales beneficiados
Entre los anfibios presentes en el entorno destacan el sapo común y el sapo corredor. La supervivencia de ambas especies depende en gran medida de disponer de agua, por lo que estas balsas suponen un espacio clave para su reproducción y su desarrollo.
Las infraestructuras también resultan fundamentales para varios reptiles característicos de la zona. Entre ellos figuran el lagarto ocelado, la lagartija ibérica, la culebra de escalera y la culebra bastarda, que utilizan estos puntos tanto para hidratarse como para refugiarse en las inmediaciones.
La presencia de agua beneficia igualmente a una amplia variedad de aves forestales que encuentran aquí un punto seguro de bebida y baño. Entre las especies citadas se encuentran el pinzón común, el carbonero común, el verdecillo, el pito real y el cuco, junto a rapaces como el busardo ratonero, el cernícalo vulgar, el búho real y el mochuelo europeo.
Los mamíferos también aprovechan de forma habitual estas balsas de fauna. Utilizan estos puntos como abrevaderos en las horas de menos calor, reduciendo desplazamientos y riesgos en busca de agua. Entre las especies más emblemáticas que acuden a ellas se encuentran el zorro, el jabalí y el conejo, que dependen de estos recursos hídricos para sobrellevar los veranos cada vez más secos.

