La imagen de la Inmaculada Concepción conocida como la Purísima de Barriomar, obra del escultor José Sánchez Lozano, ha vuelto hoy a su iglesia del barrio murciano tras una restauración integral realizada por el Centro de Restauración de la Región de Murcia (CRRM), motivada por un fuerte golpe sufrido durante su procesión anual que dañó su estructura interna y puso en riesgo su estabilidad.
Durante la presentación, celebrada en la iglesia de Barriomar, la consejera de Turismo, Cultura y Deportes, Carmen Conesa, ha resaltado el impacto que la intervención tiene para los vecinos. Según ha señalado, ‘con esta intervención devolvemos a Barriomar una imagen estrechamente vinculada a su historia y a sus tradiciones, garantizando al mismo tiempo su conservación y que pueda seguir formando parte de la vida del barrio durante muchos años’.
Los especialistas del Centro de Restauración han centrado el trabajo en reparar y reforzar la zona enlenzada de la talla, donde el golpe había afectado a la estructura interna. Este refuerzo interno ha permitido recuperar la estabilidad estructural de la imagen, algo esencial al tratarse de una pieza que participa de manera habitual en cultos externos y es portada en procesión por las calles de Barriomar.
Además del refuerzo estructural, el equipo técnico ha tratado las grietas y fracturas visibles en la imagen. El objetivo ha sido recuperar la correcta lectura de la obra, de modo que las fisuras no interfirieran en la percepción del conjunto escultórico ni en sus rasgos devocionales.
Criterios de conservación y valor sentimental
La intervención se ha completado con una cuidadosa restitución cromática en las zonas dañadas. Para ello se han empleado pigmentos reversibles y técnicas diferenciadas, en línea con los criterios actuales de conservación y restauración, que permiten distinguir las partes repuestas y garantizan que los añadidos puedan retirarse en el futuro sin dañar la obra original.
La Purísima de Barriomar forma parte de las distintas interpretaciones de la Inmaculada que ha realizado José Sánchez Lozano a lo largo de su trayectoria. En esta versión, el escultor ha recurrido a modelos de inspiración murillesca, con la Virgen situada sobre una nube plateada con cabezas de querubines, vestida con túnica blanca y manto azul, y las manos cruzadas sobre el pecho en actitud de recogimiento.
Carmen Conesa ha querido destacar también la dimensión emocional de este tipo de intervenciones. La consejera ha afirmado que ‘el trabajo que realiza el Centro de Restauración permite conservar no solo obras de gran valor artístico, sino también piezas que poseen un enorme significado sentimental, religioso y social para nuestros pueblos y barrios. Patrimonio Cultural también es preservar estos vínculos y transmitirlos a las próximas generaciones’.
Con la restauración ya concluida, la imagen ha recuperado su función devocional y vuelve a ocupar su lugar en la iglesia de Barriomar. De este modo, podrá seguir participando en las celebraciones religiosas del barrio, especialmente en su procesión anual, que constituye uno de los momentos centrales del calendario festivo para muchos vecinos.

