Caravaca de la Cruz ha estrenado esta semana la plaza José María Faquineto, un nuevo espacio público en pleno casco histórico que recupera para uso ciudadano un solar sin actividad junto a la calle Nueva y el callejón de Frías, completa el entorno de Los Huertos del Vicario y refuerza la estrategia municipal de revitalización urbana.
La intervención ha transformado este enclave en una zona accesible y cuidada, pensada como lugar de encuentro para vecinos y visitantes. El espacio cuenta con áreas ajardinadas, zona de juegos infantiles, bancos, iluminación y una fuente ornamental central que organiza la plaza.
El proyecto se ha desarrollado sobre un solar de cerca de trescientos metros cuadrados, situado en el entorno del Conjunto Histórico-Artístico de Caravaca. El diseño ha creado dos áreas diferenciadas: una plaza urbana para descanso, convivencia y pequeños encuentros, y una zona específica de juegos infantiles.
Para integrarse en el paisaje histórico, la actuación incorpora pavimentos de barro cocido y empedrado, elementos de forja artística y mobiliario urbano adaptado al entorno. Además, la plantación de arbolado y la creación de zonas verdes refuerzan la conexión con el vecino espacio de Los Huertos del Vicario.
Impulso al casco histórico y al Plan Camino a Caravaca
El alcalde, José Francisco García, ha destacado el papel de esta intervención dentro de la estrategia municipal en el casco antiguo. Según ha señalado, ‘cada uno de estos proyectos contribuye a recuperar la vida de nuestro casco histórico, generando nuevos espacios públicos, mejorando la calidad urbana y haciendo que nuestros barrios históricos sean lugares cada vez más habitables, accesibles y disfrutables para los vecinos’.
García ha subrayado también que esta plaza representa la última actuación del Plan de Sostenibilidad Turística ‘Camino a Caravaca’. Ha recordado que se trata de ‘un proyecto que ha permitido transformar nuestro municipio a través de una veintena de actuaciones y una inversión de fondos europeos cercana a los cinco millones de euros’.
El alcalde ha explicado que ‘el plan ha dejado actuaciones que van mucho más allá del ámbito turístico, porque están mejorando nuestro patrimonio, nuestros espacios públicos, nuestras zonas verdes y los servicios que ofrecemos a quienes nos visitan, pero también, y sobre todo, la calidad de vida de quienes vivimos aquí’. Con esta plaza, el Consistorio suma un nuevo espacio de uso cotidiano que, al mismo tiempo, funciona como atractivo para quienes se acercan al municipio.
La creación de la nueva plaza ha supuesto una inversión total de 185.500 euros. La financiación procede de fondos europeos Next Generation y del Gobierno de la Región de Murcia, a través del Plan de Obras y Servicios, lo que ha permitido abordar la obra sin cargar todo el coste sobre las arcas municipales.
La intervención da continuidad a Los Huertos del Vicario, uno de los proyectos de regeneración urbana más singulares desarrollados en Caravaca en los últimos años. Este espacio verde, con una superficie superior a 3.500 metros cuadrados, recuperó los antiguos huertos existentes en este enclave y recibió el Premio de Arquitectura de la Región de Murcia por su integración paisajística y su contribución a la regeneración urbana.
Un homenaje a José María Faquineto y a la tradición del vino
La nueva plaza lleva el nombre de José María Faquineto, político e ingeniero de caminos, canales y puertos caravaqueño del siglo XIX. Nació precisamente en la calle Nueva, que durante muchos años llevó su nombre, y jugó un papel destacado en la mejora de las comunicaciones de Caravaca y su entorno.
Faquineto se vinculó a actuaciones como la carretera de la estación de Calasparra, los puentes sobre los ríos Argos y Quípar en la carretera de Murcia, el impulso de la carretera de Lorca y la llegada del telégrafo y el ferrocarril. La denominación de la plaza pretende reconocer esa trayectoria y recuperar su figura para los vecinos actuales.
El nuevo espacio no solo mira al pasado a través de su nombre. Durante las obras se ha localizado bajo el solar una antigua bodega tradicional, uno de los elementos más singulares descubiertos en la intervención. Esta estructura subterránea conserva un valioso testimonio de la tradición vitivinícola del municipio.
La bodega está formada por dos estancias abovedadas, construidas con mampostería y mortero de cal y yeso. En su interior se han conservado 23 tinajas cerámicas de diferentes dimensiones, parcialmente enterradas, además de los canales utilizados para conducir el mosto durante la elaboración del vino.
La aparición de esta bodega ha permitido documentar con detalle una actividad que tuvo un gran peso en la economía local. El cultivo de la vid y la producción de vino desempeñaron un papel clave en Caravaca y en su paisaje agrícola hasta la llegada de la filoxera a finales del siglo XIX, que supuso una fuerte crisis para este sector.
El Ayuntamiento ha desescombrado y acondicionado el espacio subterráneo para garantizar su conservación. Además, prevé su puesta en valor como recurso expositivo y divulgativo, con el objetivo de que pueda ser visitable y conocido por vecinos y turistas.
La idea municipal es que la intervención no se limite a la superficie de la plaza, sino que convierta la bodega en un pequeño equipamiento cultural. De este modo, la actuación permitirá explicar la importancia histórica del viñedo y de la elaboración del vino en Caravaca y contribuirá a conservar este patrimonio etnográfico ligado a la memoria del municipio.
La nueva plaza integra también un gran mural artístico en uno de sus laterales, que refuerza su vínculo con la identidad local. La obra reproduce una fotografía histórica de los Caballos del Vino, lo que convierte la medianera en un elemento de arte urbano y en un reclamo cultural añadido dentro del casco histórico.
Con la apertura de la plaza José María Faquineto, Caravaca suma un nuevo espacio de convivencia, gana un punto de interés turístico y recupera al mismo tiempo una parte de su memoria urbana y vitivinícola.

