La hermana de la mujer británica presuntamente asesinada por su pareja en Camposol, Mazarrón, ha declarado este lunes que la violencia doméstica marcó sus 25 años de relación. La testigo ha comparecido por videoconferencia desde Cardiff, durante la primera jornada del juicio con jurado celebrado en la Audiencia Provincial de Murcia. Según su testimonio, los problemas de alcoholismo del acusado estuvieron ligados a las agresiones.
La mujer ha asegurado que el procesado agredía repetidamente a su hermana en Reino Unido y en España. También ha explicado que el acusado llegó a amenazarla cuando se interpuso para proteger a la víctima. La fallecida intentó romper la relación varias veces y regresó al Reino Unido, pero, según la testigo, él la presionaba para volver y amenazaba con hacer daño a sus perros.
La hermana ha añadido que las agresiones obligaron a la víctima a someterse a una operación de cadera en 2018. También ha señalado que no tenía ingresos propios y que cambiaba de domicilio con frecuencia junto al acusado. Ambas mantenían el contacto mediante videollamadas en un ordenador portátil, cuando el procesado dormía. En esas conversaciones, la hermana vio moratones en la cara y las piernas de la mujer.
La última conversación entre ambas fue el 18 de octubre. En ella, la víctima empleó la expresión ‘accidente con los perros’ como clave para alertar de que había vuelto a sufrir una agresión. La testigo ha reconocido que no visitó a su hermana en su vivienda española, porque ‘la mayoría de las veces no sabía dónde vivía’. Sus encuentros tenían lugar en Reino Unido o en casa de sus padres.
La hermana ha contado que compró un teléfono móvil para la víctima, pero que ‘desapareció en España’. También ha denunciado que el acusado controlaba a su pareja como forma de ejercer violencia sobre ella.
El testimonio de los vecinos
Una vecina ha relatado que salió a la calle cerca de la medianoche, después de oír al acusado pedir auxilio. Encontró a la mujer tendida boca arriba en la calzada, muy fría y sin constantes vitales. La testigo ha explicado que su marido escuchó gritar a un hombre y que ella encendió la luz exterior de la vivienda al salir.
‘Intenté sentir un pulso, pero no había pulso. Ella estaba muy fría’, ha declarado. Según la vecina, al preguntarle qué había ocurrido, el procesado respondió que su esposa ‘se había caído y se había golpeado la cabeza con el suelo’.
La mujer ha descrito al acusado enfadado, mientras recogía unas llaves de la calle e increpaba a la víctima, que seguía en el suelo. ‘Estaba bastante enojado. Estaba gritando y juzgando a la señora que estaba en el suelo’, ha afirmado. Entre las frases que atribuye al procesado figuran ‘lo has hecho ahora, estúpida zorra’ y ‘este se suponía que iba a ser nuestro hogar para siempre y ni siquiera has preparado una comida’.
La testigo ha dicho que el acusado no lloró, no tocó a la mujer ni mostró preocupación. Cuando otro vecino le comunicó que había fallecido, el procesado contestó: ‘¿Qué quieres decir con que está muerta? No puede estar muerta. Me voy a la mierda si ella está muerta’. Después entró en casa a buscar un cigarrillo. La vecina ha asegurado que entonces lo oyó decir a sus mascotas: ‘Bueno, tu mamá está muerta’.
Otro vecino ha corroborado ante el tribunal el relato sobre la actitud del acusado. Ha descrito su comportamiento como ‘completamente sin compasión’ y ha dicho que no mostró dolor mientras su pareja yacía muerta. Además, ha explicado que tocó el capó del coche del procesado esa noche y lo encontró caliente. A su juicio, ese detalle indicaba que el vehículo se había conducido poco antes.

