Arturo Pérez-Reverte ha presentado en Nápoles su nueva novela ‘La hipótesis más peligrosa’ y ha defendido que el videojuego será el gran soporte narrativo del futuro, al tiempo que ha denunciado que, en su opinión, ‘a los jóvenes los hemos estafado’. El escritor ha advertido además de que el Mediterráneo ‘está colonizando Europa’ con su caos y su memoria histórica.
El académico de la RAE ha dado a conocer este martes ‘La hipótesis más peligrosa’ (Alfaguara) en Nápoles y en la isla de Procida, uno de los escenarios del libro. La obra recorre la historia y la memoria mediterráneas a través de un relato de aprendizaje protagonizado por un adolescente marcado por los videojuegos y por la búsqueda de su padre.
El videojuego como heredero de la novela
Pérez-Reverte ha pronosticado que el videojuego será ‘el soporte del futuro‘ por su capacidad para unir trama, ambiente y participación del usuario. Según ha señalado, estas características permiten crear experiencias cada vez más inmersivas, en las que el jugador deja de ser un simple testigo y pasa a sentirse dentro de la historia.
En este contexto, el autor ha lanzado un mensaje contundente sobre el libro tradicional. ‘La novela y el papel están sentenciados a muerte‘, ha afirmado, aunque ha matizado que esa transformación puede tardar entre 15 y 50 años. Aun así, ha insistido en que el cambio de soporte no anula el valor de las historias ni de la lectura.
La propia novela refleja esa tensión entre formatos a través de su protagonista. Cal es un adolescente fascinado por los videojuegos, cuyo perfil como jugador le permite descifrar rápidamente códigos de peligro y supervivencia. Sin embargo, es su padre quien le abre la puerta de los libros y de la tradición escrita.
Un viaje de aprendizaje por el Mediterráneo
En ‘La hipótesis más peligrosa’, Cal emprende un viaje en barco junto a Lerrant, el hombre al que busca y a quien nunca ha conocido como padre. Durante la travesía, el joven se enfrenta a un mundo hostil y va descubriendo la realidad de la vida adulta.
El recorrido marítimo se convierte en una sucesión de episodios históricos que conectan pasado y presente. El Mediterráneo funciona como un ‘palimpsesto’, una superficie donde se superponen épocas, culturas y conflictos. A través de ese escenario, la novela plantea cómo la experiencia y la memoria moldean el carácter.
Cal atraviesa una etapa de rebeldía, rencor y enfrentamiento con el mundo. Pérez-Reverte ha explicado que ‘los jóvenes están cabreados porque han sido educados por un mundo que no es real y cuando descubren que los hemos engañado se enfadan’. A su juicio, muchos adolescentes, entre los 13 y los 18 años, descubren que ‘han vivido un fraude’ y sienten que tienen cuentas pendientes con la sociedad, sus padres y la educación.
‘A los jóvenes los hemos estafado’, ha insistido el escritor, que se ha mostrado interesado en confrontar ese sentimiento de engaño con un espacio, el Mediterráneo, donde ‘todo ha ocurrido ya mil veces’. Así, el mar se convierte en un personaje más y en espejo de los conflictos humanos.
El Mediterráneo que ‘coloniza’ Europa
El autor se ha reivindicado como un patriota del Mediterráneo, en cuyas orillas dice sentirse ‘en casa’, ya sea en Cádiz, Tánger, Nápoles o Estambul. En su intervención, ha asegurado que ha cambiado su visión sobre la relación entre este mar y el continente europeo.
‘Yo hace poco pensaba que Europa y el Mediterráneo se estaban apagando, pero me he dado cuenta de que el Mediterráneo se está adueñando de Europa’, ha señalado. Durante años, ha dicho, creyó que Europa ‘se estaba comiendo al Mediterráneo’ y destruyendo la herencia de pensadores como Platón o Aristóteles y escritores como Cervantes.
Sin embargo, ahora sostiene que ‘es al revés’. ‘Europa había intentado civilizar al Mediterráneo, pero está descivilizando al continente y llevando su caos y su locura de sol, sal, de pueblos que van y vienen y de sangres diferentes. El Mediterráneo está colonizando Europa‘, ha afirmado.
En su opinión, el Mediterráneo es hoy el elemento dominante y se extiende por Europa con ‘cada patera, cada frontera que se cruza, cada invasión o cada emigración’. ‘La historia tiene muy mala leche y es muy vengativa y está mediterraneizando Europa y eso es malo para el continente’, ha añadido.
Frente a esa transformación, el escritor reivindica el mar como un espacio de memoria compartida. ‘Navegar por aquí es navegar por nuestra memoria’, ha resumido, aludiendo a la huella común que han dejado siglos de intercambios y conflictos.
‘Somos asesinos naturales’
El recorrido histórico que plantea la novela incorpora también una de las convicciones más firmes de su autor: ‘Somos asesinos naturales‘. Pérez-Reverte ha aclarado que no se trata de una provocación gratuita, sino de una reflexión sobre los instintos humanos que pueden reaparecer cuando fallan las condiciones que sostienen la vida civilizada.
‘Nosotros, personas civilizadas y supuestamente razonables, si nos ponen en situaciones extremas y nos quitan el agua, la luz, la ropa, la comodidad, sale lo que tenemos dentro’, ha explicado.
Desde su experiencia como reportero de guerra, ha advertido de que esa regresión puede ser muy rápida. Según ha señalado, basta una circunstancia extrema o un político con malas intenciones para que reaparezcan la violencia y el depredador que, a su juicio, habitan en el ser humano.
Pérez-Reverte ha comparado los conflictos que ha cubierto con las guerras de la Antigüedad. ‘Las guerras que yo cubrí en Chipre, Beirut o Sarajevo eran como Troya. Era la misma guerra’, ha afirmado. ‘De Troya y Sarajevo no cambian más que los medios técnicos, pero la base es la misma’, ha añadido.
La lectura como herramienta para comprender el horror
Frente a la repetición de la violencia en la historia, el escritor ha reivindicado la lectura como una herramienta para comprender incluso aquello que resulta más difícil de aceptar. ‘Ahora, en el mundo actual, tendemos a condenar o a aplaudir, pero no a comprender’, ha lamentado.
Para él, comprender no significa aprobar ni justificar el horror, sino disponer de las referencias culturales e históricas necesarias para interpretar lo que sucede. ‘La lectura te permite comprender hasta el horror‘, ha defendido.
Pese a la importancia que concede al aprendizaje y a los maestros en su propia vida, Pérez-Reverte ha reconocido que ya no se atreve a decir a los jóvenes qué deberían aprender. ‘Hace años lo habría hecho, ahora ya no soy capaz. No quiero asumir esa responsabilidad. Yo fui educado por gente que nació en el siglo XIX, por lo que yo no fui educado para este mundo’, ha admitido.
Jóvenes y política, dos planos distintos
El escritor ha diferenciado la rabia propia de la adolescencia de las protestas políticas de los jóvenes que se han concentrado en la Puerta del Sol y en otros puntos de España. ‘Eso es otro tipo de cabreo. Yo hablo del cabreo adolescente en casa, en el colegio o en la sociedad’, ha matizado.
Según ha explicado, se refiere a ‘jóvenes que los han educado para un mundo que ya no es’. Después, esa frustración puede evolucionar hacia la protesta política u otras formas de respuesta, pero ahí, ha señalado, ya entra en juego la política. ‘Me parece injusto para los jóvenes asociarlos con la Puerta del Sol’, ha manifestado.
En el tramo final del encuentro, Pérez-Reverte ha respondido con humor a una pregunta sobre una hipótesis relacionada con las próximas elecciones generales. La propuesta imaginaba que Alberto Núñez Feijóo se convierte en presidente del Gobierno y le ofrece el Ministerio de Cultura.
‘Me revuelco por el suelo de risa. Me revuelco durante varias horas de risa’, ha contestado entre carcajadas. El escritor ha aprovechado además para adelantar que ya trabaja en su próxima novela, la número 34 de su trayectoria literaria.

