Por qué las rocas de Bolnuevo tienen esas formas tan extrañas

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El agua, el viento y la distinta resistencia de los materiales explican el aspecto de estas formaciones de Mazarrón

Hay quien ve setas gigantes, quien imagina figuras humanas y quien prefiere buscar animales. Las Gredas de Bolnuevo invitan a reconocer siluetas, aunque la explicación de sus formas se encuentra en un proceso geológico: la erosión diferencial.

El nombre describe algo sencillo. Cuando una roca contiene materiales con distinta resistencia, la erosión no los desgasta por igual. Las partes más frágiles retroceden antes, mientras que las más resistentes permanecen y sobresalen.

En Bolnuevo, la acción del agua y del viento ha trabajado sobre areniscas, pequeños conglomerados y otras rocas sedimentarias. Las diferencias de dureza y compactación han favorecido esas figuras que parecen sostener una parte superior ancha sobre una base más estrecha.

Una escultura que sigue cambiando

Su aspecto puede sugerir que alguien las modeló de una vez. En realidad, las formaciones son el resultado de un desgaste prolongado que continúa actuando.

También llaman la atención las pequeñas cavidades de algunas superficies. Esa textura, conocida como erosión alveolar, recuerda a un panal y añade detalle a un paisaje que suele fotografiarse desde lejos.

Los materiales sobre los que se han desarrollado las gredas pertenecen al Plioceno. Su origen y evolución explican el interés geológico y paleontológico del conjunto, protegido como Monumento Natural.

La mejor manera de observarlas consiste en detenerse y cambiar de perspectiva. Una misma roca puede parecer distinta según el ángulo y la luz. Conviene hacerlo sin tocar ni trepar por las formaciones: la fragilidad que ha permitido crear sus figuras también hace que puedan dañarse.