Una inscripción romana monumental descubierta en los Baños Romanos de Fortuna se ha extraído esta semana para trasladarla al Museo Arqueológico de Murcia. Allí se estudiará, documentará y conservará, debido a su antigüedad, cercana a los 2.000 años, y a su interés arqueológico.
La alcaldesa de Fortuna, Catalina Herrero, ha acompañado la extracción junto al director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, y el concejal de Cultura, Juan Manuel Soler. El hallazgo se produjo durante los trabajos arqueológicos que siguen en marcha en el enclave.
Herrero ha afirmado que la pieza es motivo de orgullo para el municipio y confirma el valor patrimonial de los Baños Romanos. También ha señalado: ‘Cada avance en la investigación nos permite conocer mejor nuestra historia y comprender la importancia que tuvo este enclave en época romana’.
La alcaldesa ha añadido que el Ayuntamiento continuará colaborando con las administraciones implicadas y los equipos científicos para proteger el patrimonio y acercarlo a vecinos y visitantes.
Sánchez ha destacado las dimensiones de la pieza y la información histórica que puede aportar. Según ha explicado, su traslado permitirá estudiarla en condiciones técnicas adecuadas, documentarla y asegurar su conservación.
Dimensiones y primeras interpretaciones
El hallazgo es un sillar de casi 1,20 metros, con parte de una inscripción de dos líneas. La pieza está delimitada por molduras en sus partes superior e inferior. Las letras de la línea principal miden 23 centímetros; las de la inferior, unos 13.
Las primeras valoraciones corresponden al equipo investigador dirigido por el profesor Gonzalo Matilla, de la Universidad de Murcia. Por sus dimensiones, la inscripción figura entre un grupo muy reducido de testimonios epigráficos monumentales conocidos en la península ibérica.
En la Región de Murcia apenas se conocen tres inscripciones con letras de tamaño semejante. Las tres están en Cartagena, la antigua Carthago Nova.
La pieza apareció al limpiar una zona afectada por el derrumbe de una estructura antigua. Al retirar los materiales acumulados, el equipo localizó el sillar inscrito dentro de un muro.
Al principio, los investigadores interpretaron ese muro como parte del cierre norte del balneario romano. El hallazgo ha permitido comprobar que la estructura reutilizaba elementos arquitectónicos anteriores.
Aunque el texto se conserva de forma fragmentaria, los investigadores han identificado el final de un nombre romano, correspondiente al cognomen o sobrenombre. Sus rasgos paleográficos apuntan a una fecha entre finales del siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo, posiblemente durante la época de Augusto.
Por el tamaño del sillar y de las letras, la inscripción completa pudo medir al menos 4,80 metros de longitud. Además, en la línea inferior aparece una palabra relacionada con el arquitrabe.
Ese término refuerza la hipótesis de que la inscripción conmemoraba una intervención arquitectónica monumental. El análisis de la pieza puede aportar datos sobre las obras y la evolución del complejo.
Excavaciones para recuperar el complejo termal
El descubrimiento se ha producido al final de una fase de excavación que ha dejado al descubierto toda la piscina. También ha permitido reconocer el contorno del edificio principal y entender mejor la configuración arquitectónica del conjunto.
La intervención cuenta con una inversión de 150.000 euros del Gobierno regional. Su objetivo es avanzar en la conservación, investigación y recuperación de los Baños Romanos, declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en 2016.
Los trabajos incluyen excavaciones en distintos sectores, recuperación y documentación de estructuras y sillares. También buscan mejorar la lectura del conjunto y facilitar su futura puesta en valor.
El proyecto se apoya en años de investigación de la Universidad de Murcia, con Gonzalo Matilla al frente del equipo. Incorporar la inscripción al estudio permitirá profundizar en las fases constructivas y la evolución histórica del yacimiento.
Los investigadores también podrán analizar mejor la relevancia que alcanzó el enclave como espacio vinculado a la salud y al aprovechamiento de sus aguas.

