Los Remedios, el cementerio de Cartagena que cuenta su historia

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El cementerio de Nuestra Señora de los Remedios reúne mausoleos ligados a las fortunas mineras y guarda los restos de Isaac Peral y otras figuras cartageneras.

El cementerio de Nuestra Señora de los Remedios, en el barrio cartagenero de Santa Lucía, conserva panteones y sepulturas que muestran la historia económica, social y artística de Cartagena. Inaugurado en el siglo XIX y construido en la falda de un monte, reúne monumentos ligados a las fortunas mineras y las últimas moradas de militares, inventores y escritores.

Las construcciones funerarias permiten observar cómo algunas familias trasladaron su posición económica a sus panteones. Entre ellas figuran las de Serafín Cervantes y los Dorda, enriquecidas por la minería y la actividad industrial.

El cronista oficial de Cartagena, Juan Ignacio Fernández, ha explicado que las familias también querían embellecer sus sepulturas. ‘Eran ricos y tenían casas muy bonitas en Cartagena y, lógicamente, querían que su última morada también tuviera su atractivo’, ha señalado. Los panteones servían, además, para exhibir aquella riqueza.

El panteón de los Dorda tiene una forma más discreta, semejante a un templete, aunque también está ligado a las fortunas mineras. El conjunto funerario permite acercarse a la sociedad cartagenera del siglo XIX y a las familias que prosperaron durante el auge de esta actividad.

Panteones de las grandes fortunas

Entre los monumentos más destacados figura el panteón de Andrés Pedreño, una de las grandes fortunas de la Cartagena de aquella época. Está a mano izquierda al subir por la avenida principal del cementerio. Sobresale por sus dimensiones, su cripta inferior y la cúpula que corona el edificio.

‘Es impresionante porque tiene abajo una cripta y luego arriba una cúpula. La decoración es bastante bonita, es muy espectacular’, ha descrito Fernández. La fachada representa las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.

La fe aparece arriba, con los ojos cerrados, como símbolo de la fe ciega. La esperanza se aferra a un ancla y la caridad cubre con su manto a dos niños.

La trayectoria de Pedreño ayuda a entender la capacidad económica que alcanzaron algunos protagonistas de la época. Además de poseer fundiciones de mineral, llegó a tener un muelle propio en el puerto de Cartagena. Según Fernández, ese patrimonio reflejaba la importancia de la minería en la ciudad.

También destaca el panteón neoegipcio de la familia Aguirre, que Fernández atribuye con certeza al arquitecto modernista Víctor Beltrí. Su diseño se inspiró en un panteón que José Vilaseca, maestro de Beltrí, realizó para la familia Batlló.

‘Beltrí quiso dar la impresión de que el panteón estuviera tallado en la montaña’, ha explicado el cronista. Los bloques de piedra laterales refuerzan ese efecto. En la parte superior, el apellido familiar aparece escrito como un jeroglífico. Además, dentro del trazo vertical de la letra E de Aguirre vuelve a aparecer el apellido.

La memoria de Isaac Peral

Los Remedios conserva también los restos del inventor Isaac Peral. Murió en Berlín en 1895, durante una operación para extirparle un tumor. Primero recibió sepultura en una tumba sencilla del cementerio de La Almudena, en Madrid.

El cartagenero Manuel Dorda promovió una campaña para que los restos regresaran a la ciudad natal del inventor. La iniciativa tuvo éxito y, en abril de 1911, fueron trasladados a Los Remedios. Sin embargo, no llegaron entonces al mausoleo que se visita actualmente.

El traslado se realizó pese a que la Armada española pretendía que Peral descansara en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, en Cádiz. En Cartagena, sus restos permanecieron inicialmente en una sepultura sencilla. Después se impulsó un monumento funerario acorde con la relevancia del inventor.

El mausoleo se levantó en 1927 con la participación de Víctor Beltrí y del arquitecto y escultor cartagenero José Moya Ketterer, establecido en Barcelona. La obra combina mármol, piedra artificial y bronce, fundido este último en la ciudad catalana.

Fernández ha destacado la composición del monumento. Una base rectangular sostiene el sarcófago mediante cuatro ménsulas. Beltrí modificó la orientación de esos elementos sin cambiar su función estructural. Sobre el conjunto se alza una representación de la bandera de España, realizada en Madrid, según la documentación consultada por el cronista.

Militares y escritores enterrados en el camposanto

El cementerio guarda los restos de militares vinculados a distintos episodios bélicos. Entre ellos está Rafael Martínez-Illescas, fallecido en Coamo, Puerto Rico, durante la guerra de Cuba. Conocido como el héroe de Coamo, permaneció allí cerca de 17 años. Sus restos llegaron a Cartagena en 1915, en un traslado acompañado de actos conmemorativos.

También está enterrado Melchor Amate, militar que sobrevivió a la guerra de Marruecos. Según Fernández, recibió la Cruz Laureada de San Fernando sin ser oficial, una circunstancia que el cronista considera especialmente singular. A ellos se suma el teniente José Antonio Pallarés Serrano.

Entre las figuras literarias destaca el poeta José Martínez Monroy. Se trasladó a Madrid y llegó a conocer a Emilio Castelar, quien después sería presidente de la Primera República. Martínez Monroy murió a los 24 años. Tras su muerte, sus versos y poemas se reunieron en una publicación prologada por Castelar.

Fernández ha recordado que algunos contemporáneos creían que, de haber vivido más tiempo, el poeta podría haber alcanzado una relevancia comparable a la de José Zorrilla. Los panteones de Los Remedios reúnen así huellas de la minería, la arquitectura y la vida de militares, científicos y escritores ligados a Cartagena.