Jóvenes de Murcia y Extremadura crean una campaña contra los riesgos digitales

Adolescentes y jóvenes de entre 16 y 21 años de Murcia y Extremadura han diseñado la campaña ‘Activa tu instinto digital’, impulsada por Save the Children y la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CANAE), para concienciar sobre riesgos en Internet como el acoso, el grooming y el sexting.

La iniciativa forma parte del proyecto ‘CERV 2024, Redes para la Participación Infantil y Juvenil’. Este programa cuenta con financiación europea y tiene como objetivo fortalecer la participación inclusiva y sistemática de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en la toma de decisiones a nivel local y nacional. La oficina de Save the Children en Barcelona ha coordinado este marco de trabajo.

CANAE ha participado en la coordinación del grupo motor y en la dinamización del proceso participativo. Según han explicado los impulsores, los propios adolescentes han intervenido en todas las fases: elección de temas, definición de mensajes, escritura de guiones y producción de los vídeos.

Cuatro vídeos para identificar riesgos online

La campaña se concreta en cuatro piezas audiovisuales. Tres de ellas abordan situaciones de riesgo vinculadas al acoso, al grooming y al sexting, mientras que la cuarta recoge la experiencia de los participantes y explica el proceso de creación de la iniciativa.

Los vídeos buscan ofrecer a la juventud herramientas prácticas para identificar y responder ante situaciones de riesgo en Internet y en las redes sociales. Para ello, las escenas muestran dinámicas cotidianas en entornos digitales que pueden resultar reconocibles para cualquier adolescente.

El proyecto se ha desarrollado mediante un proceso participativo impulsado por Save the Children junto a CANAE. Han tomado parte chicos y chicas de entre 16 y 21 años, que han podido incorporar sus preocupaciones reales y su propio lenguaje.

El proceso arrancó con varios talleres de diagnóstico en Extremadura y Murcia. En estas sesiones participaron 50 adolescentes, que identificaron y debatieron sobre las cuestiones que más les inquietan en su vida diaria, tanto en el entorno escolar como en el digital.

A través de distintas actividades pedagógicas y formativas, los grupos analizaron diferentes temáticas. Después valoraron cuáles consideraban más relevantes para una campaña dirigida a jóvenes y con foco en su bienestar.

A partir de este trabajo inicial se ha creado un grupo motor. Este equipo ha continuado la elaboración de la campaña de forma más intensa y continuada.

Entre sus funciones ha estado sistematizar las propuestas surgidas en los talleres, priorizar los temas, redactar los mensajes clave y definir la narrativa y el tono creativo de las piezas. De esta forma, la campaña ha mantenido una coherencia desde la idea inicial hasta el resultado final.

Tras analizar las distintas opciones, los miembros del grupo motor han elegido el bienestar en el entorno digital como eje central. La decisión ha tenido en cuenta la frecuencia con la que viven estas situaciones y el impacto que perciben en su salud mental.

En el debate inicial aparecieron varios asuntos: acoso escolar, seguridad y protección en redes sociales, relaciones sexoafectivas, cambio climático y abandono escolar. Sin embargo, el grupo decidió centrar la propuesta audiovisual en problemáticas ligadas al uso de Internet, sobre todo acoso, grooming y sexting.

Una vez fijada la temática principal, el grupo ha trabajado en varias sesiones de diseño. En ellas ha definido qué mensaje quería trasladar, a quién dirigirse y cuál era la mejor manera de hacerlo para llegar de forma clara a otros jóvenes.

Este proceso ha culminado con la redacción de los guiones de las piezas audiovisuales. Además, los participantes han propuesto los canales de difusión y los recursos de comunicación que consideraban más adecuados para impactar en su entorno cercano.

La implicación de los adolescentes no se ha limitado al diseño. También han intervenido durante las fases de producción y posproducción de los vídeos.

Antes de la grabación, el grupo ha podido proponer el tipo de casting que querían y el tono que debían tener las piezas. Han buscado intérpretes y situaciones que reflejasen su diversidad y su día a día.

Durante la posproducción, los jóvenes han realizado aportaciones sobre múltiples elementos técnicos y creativos. Han opinado sobre el montaje, los efectos digitales y detalles concretos, como los emojis que aparecen en las conversaciones simuladas.

El objetivo final ha sido que las situaciones representadas resultasen realistas, cercanas y atractivas para el público adolescente. Los impulsores consideran que esta participación directa refuerza la credibilidad del mensaje y facilita que otros jóvenes se identifiquen con la campaña.