El ARQVA exhibe las mejores prácticas de la Unesco en patrimonio subacuático hasta 2027

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El Museo Nacional de Arqueología Subacuática muestra en Cartagena una exposición al aire libre sobre las buenas prácticas de la Unesco en la protección del patrimonio cultural subacuático, visible hasta enero de 2027.

El Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA), con sede en Cartagena, ha inaugurado una exposición al aire libre sobre las buenas prácticas reconocidas por la Unesco en la protección y gestión del patrimonio cultural subacuático, que se puede visitar desde el 7 de octubre y permanecerá abierta hasta el 14 de enero de 2027.

La muestra, titulada ‘Buenas Prácticas. Un reconocimiento de la Unesco a la gestión del patrimonio cultural subacuático‘, reúne diez paneles instalados en el exterior del museo. Estos paneles permiten recorrer distintos ejemplos de recuperación, investigación y conservación de pecios y restos históricos sumergidos.

A lo largo del recorrido se exhiben fotografías y textos explicativos que detallan diversas campañas de investigación. El visitante puede conocer cómo se planifican las intervenciones, qué metodologías se emplean bajo el agua y de qué forma se conservan y restauran las piezas recuperadas.

Casos destacados de buenas prácticas

Entre los casos presentados figuran el pecio del Bou Ferrer, el proyecto Nuestra Señora de las Mercedes y el propio Museo Nacional de Arqueología Subacuática. Todos ellos han sido reconocidos por su contribución a la arqueología subacuática y por el rigor en la gestión del patrimonio.

El ARQVA ha sido galardonado por su notable papel en el desarrollo de esta disciplina en España. El museo destaca por sus instalaciones técnicas, entre las que sobresale el laboratorio ARQVAtec, especializado en conservación y restauración de materiales extraídos del medio subacuático.

El pecio del Bou Ferrer y el proyecto Nuestra Señora de las Mercedes ejemplifican cómo es posible combinar investigación científica, protección legal y difusión pública. Según subraya la exposición, estos proyectos demuestran que el patrimonio sumergido no es solo un recurso científico, sino también un legado cultural compartido.

La Convención de la Unesco sobre patrimonio subacuático

La muestra explica también el marco internacional que respalda estas actuaciones. Desde la aprobación en 2001 de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, la Unesco ha velado por la conservación de millones de pecios y vestigios históricos que reposan en los fondos marinos.

El artículo 1 de la Convención define el patrimonio cultural subacuático como ‘todos los rastros de existencia humana que tengan un carácter cultural, histórico o arqueológico, que hayan estado bajo el agua, parcial o totalmente, de forma periódica o continua, al menos, durante 100 años’. Esta definición sirve de referencia para determinar qué restos requieren una protección específica.

La Convención aspira a convertirse en la base de la regulación jurídica internacional sobre este patrimonio. Además, reconoce su valor como parte integrante del patrimonio cultural de toda la humanidad y subraya que su protección es una responsabilidad compartida entre los Estados.

En la actualidad, 76 países han firmado la Convención y se han comprometido con sus objetivos. A ellos se suman otros Estados que, aunque aún no la han ratificado, trabajan siguiendo sus principios y recomendaciones en materia de arqueología subacuática.

Entre los objetivos centrales del texto se encuentra promover el acceso público al patrimonio cultural subacuático. También persigue fomentar la investigación científica y garantizar que las intervenciones respeten la integridad de los yacimientos.

Reconocimiento a las Buenas Prácticas

En este contexto, la Asamblea de Estados Parte de 2015 creó la figura de ‘Buena Práctica de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Subacuático’. Este reconocimiento anima a los Estados parte a proponer programas, proyectos y actividades que reflejen de forma ejemplar los principios de la Convención.

La exposición del ARQVA detalla cómo funciona este registro y qué criterios se tienen en cuenta. Para obtener el reconocimiento, las iniciativas deben unir protección del patrimonio, investigación, formación y difusión social, siempre con un enfoque sostenible.

Hasta la fecha, se han reconocido 13 Buenas Prácticas impulsadas por diferentes países. A estas se añaden otras experiencias archivadas como testimonio de proyectos ya concluidos, que siguen considerándose referentes para futuras actuaciones.

Cada inserción en el Registro de Buenas Prácticas tiene una vigencia de cuatro años y admite renovaciones posteriores. De este modo, la Unesco evalúa periódicamente los avances de los proyectos y su capacidad para seguir siendo un modelo de gestión del patrimonio cultural subacuático.