Los regantes de Cieza ahorrarán luz con una nueva balsa y una planta solar

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La Comunidad de Regantes de Ascoy, Benís y Carrasquilla ha modernizado sus infraestructuras con una balsa, una planta solar y nuevos bombeos que reducirán su consumo eléctrico en 3.244 MWh al año.

La Comunidad de Regantes de Ascoy, Benís y Carrasquilla, en Cieza, ha modernizado sus infraestructuras con una nueva balsa, una planta solar fotovoltaica y equipos de bombeo más eficientes que permitirán ahorrar 3.244 megavatios hora (MWh) al año, reduciendo de forma notable su factura eléctrica y la dependencia de la red.

La actuación ha supuesto una inversión total de 2,16 millones de euros. La Comunidad Autónoma ha financiado 850.000 euros con fondos europeos Feader, lo que cubre cerca del 40% del proyecto, según ha detallado el Gobierno regional.

El consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Joaquín Buendía, ha visitado este martes las instalaciones. Durante el recorrido ha destacado que ‘con agua almacenada, la comunidad elige cuándo bombea y lo hace cuando hay sol, así es como la energía solar se convierte en ahorro y reduce su dependencia de la red eléctrica‘.

Detalles de la nueva infraestructura

El proyecto incluye una balsa con capacidad para 177.177 metros cúbicos de agua. Esta infraestructura permite regular mejor los tiempos de bombeo y aprovechar las horas de más radiación solar.

La planta fotovoltaica instalada tiene una potencia de 1,1 megavatios y dispone de 1.764 paneles solares. Según las previsiones, producirá 1.082 MWh al año, que se destinarán principalmente a alimentar los sistemas de bombeo.

El resto del ahorro energético, 2.162 MWh anuales, procederá de la renovación de los equipos de bombeo. Estos equipos incorporan variadores de frecuencia, que ajustan la velocidad de funcionamiento a las necesidades reales y reducen el consumo eléctrico.

La balsa se abastece desde la Acequia del Horno mediante dos bombas de baja presión. Posteriormente, otras dos bombas elevan el agua hasta la balsa de Loma Fonseca, salvando un desnivel de 200 metros. Estos últimos equipos concentran el mayor consumo energético y se alimentan prioritariamente de la planta solar, recurriendo a la red solo cuando es necesario.

Tercera actuación de eficiencia energética en la comunidad

Esta es la tercera actuación de este tipo que se ha desarrollado en la Comunidad de Regantes de Ascoy, Benís y Carrasquilla. En conjunto, las tres instalaciones suman cerca de tres megavatios de potencia renovable.

Los proyectos combinan distintas soluciones de generación y recuperación de energía. Incluyen varias plantas fotovoltaicas, entre ellas una instalación flotante sobre una balsa, y una turbina que aprovecha la energía en la conducción de salida de la balsa del Cabezo del Asno.

Según los cálculos de la Dirección General del Agua, las tres actuaciones permitirán evitar un consumo de la red eléctrica de 8.388 MWh anuales. Esta cifra supone más de un tercio de los 23.134 MWh que la comunidad de regantes consumió en 2019.

Buendía ha subrayado el impacto directo de estas medidas en la competitividad de las explotaciones. Según ha señalado, ‘en las comunidades que tienen que elevar el agua, la electricidad pesa en el coste de cada metro cúbico que llega a la parcela. Cada megavatio hora que no se compra a la red es margen para el agricultor y menos dependencia del precio de la energía’.

Además del ahorro económico, la reducción del consumo eléctrico procedente de la red implica menos emisiones asociadas a la energía usada para el riego. Esto contribuye a una agricultura más sostenible en un contexto de costes energéticos elevados y recursos hídricos limitados.

La Comunidad de Regantes de Ascoy, Benís y Carrasquilla agrupa a 749 regantes. Gestiona 4.321 hectáreas regables en el término municipal de Cieza, de las que 3.933 se encuentran actualmente en riego.

Toda la superficie regada utiliza sistemas de goteo, una técnica que mejora la eficiencia en el uso del agua. Los frutales de hueso representan el 66% de los cultivos, por lo que el ahorro energético y una gestión más flexible del riego resultan especialmente relevantes para la economía agraria local.