La tragedia ferroviaria de Urda deja 68 fallecidos y apunta a un error humano tras una avería informática

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Puente considera 'inverosímil' el choque, que ha causado 80 heridos, y señala que la orden de circulación incumplía los protocolos de seguridad

Una autorización incorrecta para reanudar la circulación ferroviaria después de un fallo informático figura en el origen del accidente de tren de Urda (Toledo), que ha dejado al menos 68 personas fallecidas y 107 heridas, 18 de ellas en estado crítico, de acuerdo con informaciones oficiales de en torno a las 20 horas. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha explicado este miércoles que el centro de control de Adif permitió continuar la marcha a un AVE de Renfe cuando otro tren de Iryo permanecía detenido delante, pese a que los protocolos de seguridad impedían hacerlo en esas condiciones.

La colisión se ha producido sobre las 8.53 horas, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía. Puente ha calificado el siniestro como «verdaderamente inverosímil» y ha insistido en que la avería inicial del sistema de seguridad no explica por sí sola lo sucedido. Según su reconstrucción, el mecanismo funcionó correctamente al detener los trenes y evitar que continuaran circulando sin protección automática.

De la caída del LZB a la autorización para continuar

El ministro ha situado el comienzo de la incidencia alrededor de las 8.30 horas. En ese momento, un problema de comunicación entre tres ordenadores provocó la caída del sistema LZB, encargado de supervisar la circulación ferroviaria y garantizar las distancias de seguridad entre trenes.

La avería afectó a un tramo de aproximadamente 69 kilómetros. Como consecuencia, los convoyes que circulaban por él quedaron detenidos automáticamente. Puente ha señalado que podrían haber sido seis trenes, aunque ha pedido cautela porque todavía deben realizarse comprobaciones.

A partir de ese momento, el centro de control de Adif en Atocha asumió la gestión del tráfico ferroviario. Los operarios comenzaron a comunicarse con los trenes detenidos para organizar la reanudación de la circulación.

Sin embargo, sobre las 8.36 horas, el AVE de Renfe recibió autorización para continuar con normalidad. La orden se produjo cuando existía una señal roja y otro tren ocupaba el mismo tramo de vía. Según Puente, ambas circunstancias impedían autorizar una circulación normal.

El ministro ha recordado que la normativa establece procedimientos específicos cuando falla el LZB. En esas circunstancias, la circulación puede reanudarse, cuando proceda, bajo el régimen de marcha a la vista, que limita la velocidad a 40 kilómetros por hora y exige mantener capacidad de frenado ante cualquier obstáculo.

Diecisiete minutos antes de la colisión

Entre la autorización y el accidente transcurrieron aproximadamente 17 minutos. Durante ese intervalo, el AVE recorrió unos 25 kilómetros antes de alcanzar por detrás al Iryo, que seguía detenido cerca de la estación de Urda.

Puente ha indicado que no dispone todavía de información concluyente sobre la velocidad exacta del tren en el momento del impacto. Aunque la línea permite alcanzar los 200 kilómetros por hora en ese tramo, ese dato no determina la velocidad a la que se produjo la colisión.

Uno de los aspectos que deberá esclarecer la investigación es por qué no se corrigió la orden durante ese intervalo. El ministro ha asegurado que los trenes estaban localizados y que su posición podía observarse desde las pantallas del centro de control.

Además, ha explicado que otro maquinista recibió una instrucción similar para reanudar la marcha normal, pero advirtió de que debía hacerlo en régimen de marcha a la vista. En ese caso, el centro de control corrigió la indicación.

El titular de Transportes ha evitado responsabilizar individualmente a ningún trabajador. Ha señalado que el operario que gestionaba la circulación tenía experiencia y contaba con apoyo y supervisión. Las posibles responsabilidades deberán determinarse mediante la investigación correspondiente.

Más de 500 viajeros y varios vagones descarrilados

Los trenes accidentados cubrían la ruta Madrid-Sevilla. El AVE 2080 de Renfe había salido de la capital a las 8.00 horas, mientras que el Iryo 6076 había partido seis minutos antes.

Las primeras cifras sitúan en torno a 544 los viajeros que se encontraban a bordo de ambos convoyes. El impacto ha provocado el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales han caído por un terraplén.

Los servicios de emergencia trabajan en la asistencia a los heridos y en las tareas de rescate, mientras continúa la identificación de las víctimas. Las autoridades mantienen el balance abierto ante la gravedad de las consecuencias.

La circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía continúa interrumpida. Adif mantiene la gestión de la incidencia y Renfe ha anunciado medidas para facilitar cambios y anulaciones a los pasajeros afectados.

Pedro Sánchez se desplaza al lugar de la tragedia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplaza este miércoles a Urda para conocer la situación sobre el terreno y trasladar su apoyo a las víctimas, sus familiares y los equipos de emergencia.

Moncloa ha confirmado el viaje y ha señalado que la prioridad del Ejecutivo es atender a los afectados y mantener la coordinación entre administraciones. No se ha confirmado una hora oficial para una comparecencia del presidente.

Por su parte, Puente ha anunciado que volverá a informar sobre el accidente conforme se conozcan nuevos detalles. El ministro ha insistido en que la reconstrucción permite establecer la secuencia de los hechos, pero corresponde a la investigación determinar las causas definitivas y las responsabilidades.