El Teatro Romano de Cartagena cuenta ya con su propia réplica dulce. Confitería San Vicente ha creado una versión del monumento en chocolate, pensada como nuevo souvenir gastronómico de la ciudad y apoyada por el Área de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena.
La pieza se suma a la colección de productos con los que este obrador ha buscado en los últimos años unir repostería e identidad local. Entre ellos destacan el submarino de chocolate y los bombones de asiático con forma de copa, que han tenido una buena acogida entre quienes visitan la ciudad y buscan un recuerdo ligado a su historia.
Según ha explicado el consistorio, la nueva creación reproduce los principales elementos del Teatro Romano. Se presenta en una caja con visor transparente que permite contemplar la figura sin abrir el envase y protege el producto durante el transporte. Además, el paquete incluye información histórica sobre el teatro y sobre algunos de los símbolos más representativos de la antigua Carthagonova, lo que refuerza su función divulgativa.
La concejal delegada de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, ha subrayado el valor promocional de esta iniciativa. En sus palabras, ‘convertir nuestros símbolos en chocolate es una manera original y cercana de promocionar la ciudad y de conseguir que quien nos visita se lleve un recuerdo que le haga pensar en volver’. De este modo, el Ayuntamiento ha vinculado la propuesta a su estrategia de potenciar tanto el turismo cultural como la oferta gastronómica de Cartagena.
Inspiración en otros productos locales
El gerente de Confitería San Vicente, Antonio Sánchez, ha explicado que el nuevo Teatro Romano de chocolate nace de la experiencia acumulada con sus propuestas anteriores. ‘Ya teníamos el submarino de chocolate y los bombones de asiático, y queríamos incorporar otro de los grandes símbolos de Cartagena, como es el Teatro Romano’, ha señalado.
Sánchez ha añadido que para la confitería no se trata solo de un reclamo para turistas. ‘Para nosotros también es una responsabilidad contribuir a dar a conocer Cartagena y nuestra gastronomía’, ha afirmado. Según ha recordado, muchos visitantes que se acercan al establecimiento descubren allí productos tradicionales como los crespillos o el Mari Bruni, además de la historia que hay detrás del asiático y del submarino.
Con este nuevo lanzamiento, la confitería refuerza una línea de trabajo basada en transformar iconos locales en dulces reconocibles. Así, el Teatro Romano de chocolate se convierte en un recuerdo comestible que combina historia, cultura y producto artesanal, y que busca consolidarse como uno de los regalos más representativos de Cartagena para quienes pasan por la ciudad.

