La Región de Murcia ha diseñado un nuevo Plan de Salud 2026-2032 que marcará la estrategia sanitaria de los próximos siete años, con más de 858 millones de euros de inversión prevista y un fuerte foco en la prevención, la atención a la cronicidad y los cuidados paliativos, así como en la mejora de la calidad de vida de la población.
El documento, que la consejera de Salud, Isabel Ayala, ha presentado al Consejo de Gobierno como informe previo, se enviará ahora al Consejo de Salud y a la Asamblea Regional. El texto fija una hoja de ruta que alinea planificación, gestión y acción sanitaria bajo tres criterios centrales: evidencia científica, participación profesional y coordinación entre sectores.
Entre las primeras medidas destaca una nueva estrategia de vacunación para adultos. El objetivo es aumentar la cobertura en todas las etapas de la vida y no limitarla a la infancia. Ayala ha remarcado que ‘la prevención no termina en la infancia; debe acompañarnos siempre’, y ha avanzado que el plan también insistirá en la protección de los profesionales sanitarios.
Más prevención y vida saludable
El Plan de Salud ha previsto programas comunitarios para fomentar hábitos de vida más saludables y un envejecimiento activo entre los ciudadanos de la Región de Murcia. Estos programas buscarán implicar a la población en su propio autocuidado, con acciones continuadas y no solo puntuales.
Dentro de este bloque se incluye una nueva estrategia específica frente al sobrepeso y la obesidad. Además, el documento recoge políticas concretas para reducir el consumo de tabaco y alcohol. El objetivo es disminuir a medio y largo plazo la carga de enfermedad asociada a estos factores de riesgo.
La consejera ha explicado también que el plan incorporará una campaña de captación activa para los cribados poblacionales. Se pretende reforzar los programas de detección precoz del cáncer ‘para que la prevención llegue a más personas, más rápido y de manera equitativa en todos los municipios de la Región’. Esto implica mejorar la información a la ciudadanía y facilitar su acceso a las pruebas.
Otro de los pilares del documento son los cuidados paliativos. El plan asume el compromiso de incorporarlos a todos los niveles asistenciales del sistema sanitario. De este modo, se busca garantizar la dignidad, la atención integral y el alivio del sufrimiento de las personas que afrontan etapas finales o complejas de la vida, independientemente del recurso al que acudan.
En Atención Primaria se desarrollarán modelos estables de atención domiciliaria para personas mayores. Al mismo tiempo, se consolidará el Trabajo Social Sanitario para ofrecer una respuesta integral que apoye tanto al paciente como a su familia. Este refuerzo pretende evitar ingresos evitables y mejorar la continuidad de los cuidados.
El plan también plantea transformar la atención a las personas mayores y a los enfermos crónicos complejos. Para ello prevé circuitos de atención rápida, mecanismos de continuidad asistencial entre Atención Primaria y hospitales, y una coordinación sociosanitaria específica para quienes padecen enfermedades crónicas. La intención es que los pacientes no tengan que rehacer gestiones en cada nivel asistencial.
Enfoque integral y salud mental
El nuevo Plan de Salud 2026-2032 se ha diseñado con un enfoque integral de la salud. Reconoce que el bienestar de la ciudadanía no depende solo de la asistencia sanitaria, sino también de determinantes sociales, ambientales, económicos y organizativos que influyen de forma decisiva en el estado de salud, según ha subrayado Ayala.
La salud mental se incorpora como un eje transversal presente en todas las áreas del documento. Se considera un determinante clave, por lo que se han previsto programas de educación emocional y acciones para garantizar el acceso equitativo a la Red de Salud Mental de la Región. El propósito es que ningún municipio quede al margen de estos recursos.
El plan se estructurará en tres grandes áreas: determinantes de la salud, problemas de salud y asistencia sanitaria. Además, incorpora una cuarta área transversal orientada a reducir inequidades, impulsar la transformación digital, reforzar la formación continua de los profesionales y potenciar la investigación.
En total, el Plan de Salud contempla 19 objetivos y 207 líneas de actuación, junto a una selección de 305 indicadores de seguimiento. Estos indicadores permitirán evaluar de manera periódica si las medidas cumplen los objetivos marcados y corregir desviaciones.
Proceso participativo y evaluación previa
La elaboración del plan ha sido fruto de un proceso participativo y estructurado. En él han intervenido más de 50 profesionales organizados en grupos de trabajo por áreas. Estos grupos han analizado las fortalezas del sistema sanitario regional y las oportunidades de mejora que se han detectado.
En el trámite de consulta pública han tomado parte 1.080 personas, asociaciones y colegios profesionales. Se han presentado 1.500 aportaciones, que en buena medida se han incorporado al texto final. Entre ellas figuran la consolidación del Trabajo Social en sanidad, el enfoque proactivo de la atención o la mejora de la respuesta a la cronicidad.
Según ha destacado Isabel Ayala, ‘este enfoque participativo permite disponer de un marco estratégico sólido, evaluable y orientado a resultados, que sienta las bases para un sistema sanitario público más equitativo, eficiente y centrado en las personas’.
Antes de redactar el anteproyecto se ha realizado una valoración exhaustiva del estado de salud de la población murciana. Para ello se han utilizado fuentes de datos regionales y estatales, que han permitido analizar los principales factores que condicionan la salud.
El diagnóstico ha tenido en cuenta el cambio del patrón demográfico y epidemiológico, el aumento de la cronicidad y la presencia de pacientes crónicos complejos. Todos estos elementos dibujan un escenario que, según el documento, exige un modelo asistencial proactivo.
Ese modelo se basa en la continuidad de cuidados, la coordinación sociosanitaria y un enfoque comunitario que fortalezca la Atención Primaria. El plan propone, además, priorizar la gestión adecuada de la cronicidad de alta complejidad para evitar descompensaciones y reducir la presión sobre los recursos hospitalarios.

