Los hogares de la Región de Murcia han visto cómo su capacidad real de gasto se ha reducido durante 2026. El Consejo Económico y Social de la Región de Murcia (CESRM) ha advertido de que el fuerte encarecimiento de la energía ha provocado un acusado repunte de la inflación, que ha subido más que los salarios.
En su informe de coyuntura socioeconómica y laboral de septiembre de 2026, el órgano consultivo sitúa a la economía murciana en un escenario global de incertidumbre. Este contexto sigue condicionado por la tensión internacional y por la presión al alza en los precios de los productos energéticos.
Según el dictamen, la Región de Murcia ha mostrado un tono claramente expansivo en el mercado de trabajo. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha adelantado un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) regional del 2,9%, por encima de la media española, acompañado de nuevos máximos de empleo.
Sin embargo, el CESRM ha alertado de algunas sombras en la estructura laboral regional. El informe cita repuntes coyunturales del paro y de la temporalidad, así como la persistencia de una acusada brecha de género en el empleo. Además, el desempleo juvenil continúa siendo elevado y se sitúa en el 21,9% entre los menores de 25 años.
Sector agrario: costes al alza y crecimiento más lento
En el ámbito agropecuario, la evaluación técnica del CESRM ha detectado una trayectoria de crecimiento más pausada que en 2025. El organismo ha identificado los costes de producción como un punto débil de la coyuntura agraria regional, debido al encarecimiento de los fertilizantes y de la energía.
El impacto de estos sobrecostes se ha visto compensado en parte por el mantenimiento de la subida de los precios recibidos por los agricultores. Según el informe, ese aumento ha sido leve y ralentizado en el caso de los productos animales, pero más robusto y acelerado en los precios agrícolas.
Industria en bonanza y construcción a dos velocidades
Respecto a la actividad industrial, el CESRM ha apreciado una bonanza sectorial. El Índice de Producción Industrial (IPI) ha avanzado de forma generalizada, con la única salvedad de los bienes intermedios, que han mostrado un comportamiento menos favorable.
En cambio, la valoración del sector de la construcción ha puesto de manifiesto discrepancias entre los indicadores laborales y la actividad real. El análisis ha señalado que la obra pública evoluciona claramente a la baja, mientras el precio de la vivienda sigue elevándose desmesuradamente.
Al mismo tiempo, el informe ha constatado un menor número de compraventas de viviendas. Esta combinación de menos obra pública, viviendas más caras y menor dinamismo en las operaciones refleja una construcción que no consolida una recuperación homogénea.
Servicios y comercio exterior bajo presión
En el sector servicios, la institución ha contrapuesto la evolución positiva del comercio minorista con varios factores de debilidad. Entre ellos ha destacado la declinante cifra de pernoctaciones hoteleras, que limita el empuje del turismo sobre la economía regional.
El examen del comercio exterior ha señalado que la significativa recuperación nominal de las exportaciones se ha visto matizada por su composición. El CESRM ha explicado que este avance se ha apoyado en gran medida en el incremento de valor de los bienes energéticos y no en un mayor volumen exportado en toneladas.
Por último, el informe se ha detenido en las cuentas de la Administración regional. El organismo ha estimado que la Comunidad se aproxima a un déficit de 500 millones de euros. Esta cifra equivale a un -1,09% del PIB autonómico en términos de contabilidad nacional, lo que deja un margen limitado para nuevas políticas de gasto sin ajustes adicionales.

